El rincón mágico de Castellón que tienes que descubrir: playas, un pueblo medieval amurallado y una villa romana
Un destino donde el Mediterráneo se mezcla con siglos de historia y paisajes que sorprenden a cada paso. Entre costa y tradición, este enclave esconde uno de los conjuntos más singulares de la Comunidad Valenciana
El rincón mágico de Castellón que tienes que descubrir. (Pueblos Mágicos de España)
Entre playas de Castellón, huertos de naranjos y un recinto histórico que parece detenido en el tiempo, existe un destino de la Plana Baixa que reúne mar, patrimonio y tradición en muy pocos kilómetros. Este enclave mediterráneo, perfecto para una escapada, combina el atractivo de una localidad costera con el valor cultural de un entorno donde conviven una laguna litoral, vestigios de época romana y uno de los conjuntos amurallados más singulares de laComunidad Valenciana.
Ese lugar es Nules, en la provincia de Castellón, una localidad situada entre el mar y la montaña que ofrece al visitante una mezcla poco habitual: ambiente de pueblo de interior, aire costero y una marcada personalidad propia. En su término destacan espacios naturales como L’Estany de Nules, una pequeña laguna litoral declarada Paraje Natural Municipal; así como sus playas familiares, frecuentadas tanto por vecinos como por visitantes de poblaciones del interior. Entre ellas sobresale Les Marines, una playa con bandera azul y con dunas litorales protegidas en su entorno, además de las tradicionales 'casetes' junto al mar, vinculadas al veraneo de generaciones de residentes.
Un paseo entre murallas, historia y paisaje mediterráneo
Muy cerca del núcleo principal aparece uno de los rincones más llamativos de esta propuesta turística: Mascarell, separado de Nules por apenas un kilómetro. Esta población, integrada administrativamente en Nules desde finales del siglo XIX, está considerada como la única villa completamente amurallada de laComunidad Valenciana y una de las escasas de España que conserva todo su recinto urbano rodeado por murallas. Sus defensas, fechadas en 1553, dibujan un perímetro casi cuadrangular de unos 650 metros y cerca de siete metros de altura, con torres cuadradas y dos puertas de acceso: el Portal de l’Horta y elPortal de Valencia, este último como entrada principal en la actualidad. Pasear por este espacio y contemplar desde allí los huertos de naranjos forma parte de esa imagen que convierte la visita en una experiencia distinta.
Además del valor paisajístico y monumental, el entorno suma otros puntos de interés que refuerzan su atractivo para una escapada cultural en Castellón. La Villa romana de Benicató, situada entre naranjales, evidencia la importancia histórica de la zona y conserva restos de una explotación agrícola y residencia habitada entre el siglo I a. C. y el IV d. C., con especial esplendor en el siglo II. A ello se unen edificios como la Iglesia de la Sangre, ejemplo del gótico y de las llamadas iglesias de Reconquista; la Capilla de la Soledad, destacada muestra rococó; y elMuseo de Medallística de Enrique Giner, señalado como el único de España dedicado a esta disciplina. Así, Nules y Mascarell consolidan una propuesta en la que naturaleza, memoria y patrimonio se descubren paso a paso.
Entre playas de Castellón, huertos de naranjos y un recinto histórico que parece detenido en el tiempo, existe un destino de la Plana Baixa que reúne mar, patrimonio y tradición en muy pocos kilómetros. Este enclave mediterráneo, perfecto para una escapada, combina el atractivo de una localidad costera con el valor cultural de un entorno donde conviven una laguna litoral, vestigios de época romana y uno de los conjuntos amurallados más singulares de laComunidad Valenciana.