España cuenta con un panorama rural verdaderamente encantador. A lo largo y ancho de su geografía, podemos encontrar diferentes destinos que, a raíz de la llegada del clima primaveral, brillan como alternativas muy llamativas para visitar en nuestra siguiente escapada ocasional. Y es que País Vasco es una de las regiones más enriquecidas en este aspecto.
Uno de sus pueblos más embriagadores para dejarnos caer y recobrar las energías consumidas durante la rutina es, sin duda, Laguardia. Este municipio perteneciente a la Rioja Alavesa es un auténtico tesoro medieval que mantienen viva una época muy lejana en el tiempo a través de sus calles empedradas y sus caseríos anteriormente pertenecientes a la alta nobleza del territorio.
El origen de la localidad se remonta al siglo X, naciendo como espacio defensivo del Reino de Navarra. La prueba de ello es la parte de la muralla que aún se mantiene en pie, junto a las puertas y torres conservadas. A su vez, las iglesias de San Bautista y Santa María de los Reyes definen la estructura urbana de la localidad, luciendo una arquitectura histórica realmente fascinante.
Maravilla medieval
Aunque estos son algunos de los principales atractivos de Laguardia, no es lo único que tiene por ofrecer. Y es que se trata de un pueblo con un vínculo muy especial con la cultura del vino. De esta manera, algunas de las viviendas más antiguas de su entramado urbano ocultan numerosas bodegas y calados bajo la tierra, los cuales pueden visitarse en la actualidad y probar algunos de sus ejemplares más exquisitos.
Esta realidad se extiende en el entorno alrededor del territorio, con las viñas que definen principalmente el paisaje de la zona. De hecho, este puede contemplarse desde el propio municipio gracias a su posición elevada sobre el terreno, dejando un retrato ejemplar de la Sierra de Cantabria, así como las lagunas de Laguardia. Dicho espacio está considerado Biotopo Protegido para una mejor conservación del entorno.
Antes de marcharnos de la localidad, no podemos perdernos el dolmen de la Chabola de la Hechicera, uno de los puntos clave de Laguardia. De esta manera, podremos disfrutar de unos días de desconexión total en un ambiente repleto de historia y naturaleza hasta donde alcanza la vista. Ideal para volver a la vida cotidiana con más fuerza.
España cuenta con un panorama rural verdaderamente encantador. A lo largo y ancho de su geografía, podemos encontrar diferentes destinos que, a raíz de la llegada del clima primaveral, brillan como alternativas muy llamativas para visitar en nuestra siguiente escapada ocasional. Y es que País Vasco es una de las regiones más enriquecidas en este aspecto.