Parece Pompeya, pero está en el País Vasco: el cementerio con arquitectura neoclásica romana declarado Monumento Nacional
Un cambio en las costumbres funerarias del siglo XIX dio lugar a espacios singulares. En el País Vasco, un camposanto refleja esa transformación con una arquitectura poco habitual en el norte de España
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El Cementerio Municipal de Markina-Xemein es uno de los conjuntos funerarios más singulares de España. Su diseño neoclásico, inspirado en las antiguas necrópolis romanas, lo ha convertido en un referente patrimonial en Euskadi y en una curiosidad arquitectónica que despierta el interés de visitantes y expertos.
Algunos espacios conservan la capacidad de trasladar al visitante a otro tiempo sin salir de su entorno. Entre columnas de piedra y recorridos porticados, este conjunto evoca paisajes propios del Mediterráneo clásico. Sin embargo, su ubicación rompe esa primera impresión: se sitúa junto a una iglesia vasca, en un entorno verde y húmedo que acentúa el contraste con su marcada estética romana.
Un cementerio neoclásico inspirado en Roma
El cementerio de Markina-Xemein, adosado a la iglesia de Santa María de la Asunción, se construyó a mediados del siglo XIX siguiendo las ideas ilustradas que promovían sacar los enterramientos de los templos por motivos higiénicos. Este cambio dio lugar a nuevos camposantos organizados y situados fuera de las iglesias, como este conjunto porticado.
El conjunto destaca por su estructura porticada: un recinto cerrado organizado en torno a un patio central, con galerías sostenidas por columnas toscanas de piedra. Esta disposición genera una imagen que recuerda de inmediato a las viviendas romanas o a las necrópolis de estilo pompeyano, una referencia poco habitual en el norte de España.
Arquitectura, simbolismo y evolución histórica
Construido entre 1850 y 1851 bajo la dirección del arquitecto Mariano José de Lascuráin, el cementerio presenta un neoclasicismo sobrio con influencias grecorromanas y rasgos neoegipcios. Estos se aprecian especialmente en la capilla central, cuyo perfil ataludado recuerda a los pilonos de los templos egipcios, y que se articula mediante un pórtico con frontón triangular que ordena el eje principal del recinto.
Las sepulturas originales responden al modelo tradicional de inhumación, con fosas excavadas bajo los pórticos y cubiertas por losas de piedra dispuestas en filas separadas por estrechos pasillos. Con el tiempo, el recinto incorporó elementos singulares como el mausoleo de José María de Munibe, XI conde de Peñaflorida, situado en el jardín central y concebido como una excepción dentro de la uniformidad del conjunto.
Un monumento único en Euskadi
El Cementerio Municipal de Markina-Xemein está declarado Monumento Nacional de Euskadi por su singular diseño neoclásico y su valor histórico. Su estructura porticada, inspirada en modelos romanos, lo convierte en una de las necrópolis más singulares y reconocibles del país.
Puede visitarse de lunes a viernes, de 15:00 a 20:30 horas, mientras que los fines de semana amplía su horario de 9:00 a 21:00 horas, lo que facilita el acceso a este enclave patrimonial único.
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