El desconocido pueblo mágico de Extremadura que tiene una de las plazas más bonitas de España
Hay lugares que no suelen encabezar las rutas más populares y, sin embargo, guardan tesoros capaces de sorprender al viajero. En este rincón, la historia, la arquitectura y el encanto de otra época se dan la mano
Una de las plazas más bonitas de España está en este pueblo de Cáceres. (Pueblos Mágicos de España)
En el corazón de Extremadura se esconde un destino que conquista al viajero por su atmósfera serena, sus calles estrechas y una plaza porticada que figura entre las más bellas del país. Este pueblo mágico, situado en la provincia deCáceres, reúne historia, arte y paisaje en un mismo escenario, lo que lo convierte en una escapada especialmente atractiva para quienes buscan descubrir lugares con identidad propia. Además, su trazado urbano, sus viejas casonas y su sabor medieval refuerzan el atractivo de una localidad poco conocida fuera de la región, pero con argumentos de sobra para captar la atención de quienes exploran los pueblos con más encanto de España.
Ese lugar es Garrovillas de Alconétar, una villa ubicada a 35 kilómetros al norte de la ciudad de Cáceres, en plena cuenca del río Tajo. Su gran emblema es la Plaza de la Constitución, una plaza medieval empedrada y porticada que está considerada como una de las plazas más bonitas de España y uno de los conjuntos arquitectónicos más valiosos de la península. Formada por casas de dos plantas, soportales con columnas de granito, arquerías de ladrillo y galerías con ventanales, este espacio concentra buena parte del carácter monumental de la localidad. No en vano, también se la describe como una plaza mágica, capaz de resumir por sí sola la esencia histórica de este enclave extremeño.
Patrimonio, historia y rincones que refuerzan su encanto
Más allá de su plaza mayor, Garrovillas de Alconétar conserva un patrimonio muy diverso. En la iglesia de Santa María de la Consolación, terminada en 1520, se encuentra el órgano renacentista más antiguo de la península, una de las piezas más valiosas de su legado artístico. A ello se suman la iglesia de San Pedro, de raíces románicas y góticas; el convento de San Antonio de Padua, vinculado a los Reyes Católicos y a la comunidad franciscana; y el convento de Nuestra Señora de la Salud, donde las monjas jerónimas elaboran dulces muy apreciados en la comarca. También destaca sucorral de comedias, levantado al modo de los teatros del Siglo de Oro, así como la Torre de Floripes, rodeada de leyendas que amplían el halo singular del municipio.
La localidad, además, ofrece una conexión directa con la historia de la Vía de la Plata y con el pasado romano gracias al Puente de Alconétar, declarado Bien de Interés Cultural. A ello se añade el atractivo de su barrio de callejuelas sinuosas, sus paisajes naturales y enclaves como las “resbalaeras”, desde donde se contempla una panorámica privilegiada del pueblo y de su entorno. La primavera y el otoño aparecen como momentos especialmente favorables para la visita, cuando el campo muestra su perfil más vistoso. A todo ello se une la cocina tradicional de la zona y dulces típicos como el cagajón, que completan la experiencia en uno de esos pueblos de Extremadura que aún conservan intacta su personalidad.
En el corazón de Extremadura se esconde un destino que conquista al viajero por su atmósfera serena, sus calles estrechas y una plaza porticada que figura entre las más bellas del país. Este pueblo mágico, situado en la provincia deCáceres, reúne historia, arte y paisaje en un mismo escenario, lo que lo convierte en una escapada especialmente atractiva para quienes buscan descubrir lugares con identidad propia. Además, su trazado urbano, sus viejas casonas y su sabor medieval refuerzan el atractivo de una localidad poco conocida fuera de la región, pero con argumentos de sobra para captar la atención de quienes exploran los pueblos con más encanto de España.