El parque natural de España situado en Canarias que es la mayor reserva marina de Europa y Geoparque Mundial de la UNESCO
Un conjunto de islas volcánicas y aguas transparentes al norte de Lanzarote configura uno de los espacios naturales más singulares de España, donde el vulcanismo y la riqueza marina crean un entorno de gran valor científico
Este espacio protegido del norte de Lanzarote es considerado el primer parque natural marítimo-terrestre de España. (Unsplash/Zinah Insignia)
Hay paisajes que, vistos desde el cielo, revelan una armonía casi intacta entre tierra y océano. En el norte de Lanzarote, los tonos ocres y marrones de un conjunto de islas volcánicas contrastan con el azul profundo del Atlántico, dando forma al Parque Natural del Archipiélago Chinijo, uno de los espacios más valiosos de España por su biodiversidad y por albergar la mayor reserva marina de Europa.
Este enclave, declarado Parque Natural en 1986 y situado en el sector septentrional de la isla, abarca 9.112 hectáreas de gran valor ecológico. Comparte espacio con la Reserva Marina de La Graciosa y los Islotes del Norte de Lanzarote, lo que lo convierte en uno de los entornos protegidos más extensos de España y un auténtico laboratorio natural para la investigación científica.
Un archipiélago volcánico con una biodiversidad única
El parque está formado por la isla de La Graciosa, los islotes de Alegranza y Montaña Clara, así como los roques del Este y del Oeste. A este conjunto se suma parte de la costa norte de Lanzarote, incluyendo espacios como el macizo de Famara y las Llanuras de Jable, configurando un paisaje de origen volcánico que se extiende sobre una amplia plataforma submarina.
Sus fondos marinos, de aguas transparentes, albergan praderas de algas y una elevada diversidad de especies. Este entorno presenta el mayor índice de biodiversidad del archipiélago canario, con presencia de peces como meros, sargos o pejeperros, además de invertebrados y una rica comunidad de líquenes y flora vascular, con cerca de 400 taxones, algunos endémicos.
Un halcón de Eleonora otea el horizonte desde el islote de Montaña Clara, en el Parque Natural del Archipiélago Chinijo. (EFE/J. Palmero)
Refugio de especies amenazadas y laboratorio científico
El valor del parque no es solo paisajístico. Las islas funcionan como centro de nidificación y paso de aves marinas y rapaces, destacando colonias de pardela cenicienta o paíño pechialbo. También habitan especies en peligro como el águila pescadora o el alimoche, cuya presencia refuerza el interés científico del enclave.
Programas como Costa Viva, impulsado por el Ministerio de Medio Ambiente y dirigido por la Universidad de Las Palmas, han centrado parte de sus investigaciones en este espacio. Sus estudios incluyen análisis biológicos y químicos del medio, evaluación de especies y control de la calidad del agua, lo que ha consolidado al archipiélago como una referencia científica en el ámbito marino.
Dentro del conjunto, La Graciosa es la única isla habitada, con una superficie de 27 kilómetros cuadrados. Sus núcleos, como Caleta del Sebo, conservan un estilo de vida ligado a la pesca, donde las calles de arena y la ausencia de asfalto marcan un ritmo distinto al del resto del archipiélago.
El acceso se realiza exclusivamente por mar desde el puerto de Órzola, al norte de Lanzarote, al que se llega por la carretera LZ-1 desde Arrecife. Este aislamiento relativo ha permitido mantener un entorno bien conservado, con playas de arena dorada y aguas cristalinas que figuran entre las mejor preservadas de Canarias.
Vista de La Graciosa, la única isla habitada del Archipiélago Chinijo. (EFE/Javier Fuentes)
Un paisaje protegido entre volcanes, acantilados y océano
El conjunto del parque combina acantilados como los de Famara, llanos volcánicos y estructuras marinas que convierten la zona en un auténtico museo geológicoal aire libre. Su integración dentro del Geoparque Mundial de la UNESCO Lanzarote y Archipiélago Chinijo refuerza su relevancia internacional.
Recorrer a pie las rutas señalizadas de La Graciosa, explorar la isla en bicicleta o adentrarse en sus fondos marinos a través del buceo y otras actividades como el surf o el windsurf son algunas de las actividades permitidas en este entorno, siempre bajo estrictos criterios de conservación. Un espacio donde la naturaleza sigue marcando el ritmo y que, por su singularidad, continúa siendo uno de los grandes tesoros del patrimonio natural de España.
Hay paisajes que, vistos desde el cielo, revelan una armonía casi intacta entre tierra y océano. En el norte de Lanzarote, los tonos ocres y marrones de un conjunto de islas volcánicas contrastan con el azul profundo del Atlántico, dando forma al Parque Natural del Archipiélago Chinijo, uno de los espacios más valiosos de España por su biodiversidad y por albergar la mayor reserva marina de Europa.