La humanidad es una especie que se diferencia del resto por diversas cualidades que la hacen totalmente única, siendo el arte uno de sus medios de expresión más significativos. A través de las diferentes obras que se dejan como legado al mundo, podemos comprender un mensaje por parte de su artífice. Y es que los monumentos son uno de sus exponentes más emblemáticos.
En este sentido, una ciudad como Barcelona está repleta de este tipo de obras culturales, cada una con su historia particular. Y es que una de las más curiosas recuerda una de las etapas más esplendorosas de la urbe. Se trata de la escultura ‘Gambrinus’. Conocida de manera coloquial como ‘La Gamba’ o ‘Gamba de Mariscal’, es uno de los rincones más emblemáticos de Port Vell de Barcelona.
La estatua es obra de los artistas Javier Mariscal y Manolo Martín, representando uno de estos animales marinos con una base en porexpan y poliéster, al igual que muchas de las figuras protagonistas en Las Fallas de Valencia. Su implantación forma parte del proyecto de reforma urbanística previo a la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992.
Símbolo del esplendor de la ciudad
Inicialmente, la escultura fue parte del restaurante Gambrinus en el año 1988, siendo uno de los establecimientos hosteleros que se inauguraron en el Moll de la Fusta justo después de su remodelación. Su servicio fue uno de los atractivos gastronómicos principales de la zona, especialmente para los turistas que visitaban la capital catalana.
Tras una década cautivando el paladar de sus clientes, el Ayuntamiento de Barcelona no renovó su concesión y sus responsables tuvieron que cesar su actividad. Sin embargo, la peculiar escultura fue adquirida por las propias administraciones de la ciudad. Tras un proceso de restauración, el monumento volvió a ocupar su lugar de origen a partir del año 2004.
A día de hoy, Gambrinus se ha convertido en uno de los mayores protagonistas de esta zona de Barcelona, siendo un punto de referencia ideal tanto para residentes como para turistas. Y es que la monumental gamba con patas de langosta se mantiene altiva como uno de los símbolos perpetuos de la remodelación de la popular urbe.
La humanidad es una especie que se diferencia del resto por diversas cualidades que la hacen totalmente única, siendo el arte uno de sus medios de expresión más significativos. A través de las diferentes obras que se dejan como legado al mundo, podemos comprender un mensaje por parte de su artífice. Y es que los monumentos son uno de sus exponentes más emblemáticos.