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La villa-fortaleza que domina un cerro en pleno parque natural de Cádiz: un castillo medieval habitado que es Monumento Histórico Artístico
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Monumento Histórico Artístico

La villa-fortaleza que domina un cerro en pleno parque natural de Cádiz: un castillo medieval habitado que es Monumento Histórico Artístico

Un enclave con siglos de historia que aún conserva vida en su interior. Su silueta domina el paisaje y guarda tras sus muros un legado que sigue sorprendiendo a quienes lo descubren

Foto: La villa-fortaleza que domina un cerro en pleno parque natural de Cádiz. (Turismo de Cádiz)
La villa-fortaleza que domina un cerro en pleno parque natural de Cádiz. (Turismo de Cádiz)

En lo alto de un cerro de laderas pronunciadas, dentro del Parque Natural de los Alcornocales, se alza una villa-fortaleza medieval que todavía hoy conserva viviendas, calles encaladas y un perfil defensivo ligado al control del Estrecho de Gibraltar. Este enclave gaditano, rodeado por los ríos Guadarranque y Hozgarganta, destaca por su posición dominante sobre el paisaje, con vistas al embalse, a los bosques de su entorno y, en jornadas despejadas, incluso al norte de África. Además, su singularidad no reside solo en su pasado militar, sino también en el hecho de seguir habitado y abierto a visitantes durante todo el año.

Se trata de la Fortaleza de los Condes de Castellar, también conocida como Castillo de Castellar, situada en Castellar Viejo, en Cádiz. La construcción, levantada en el siglo XIII como fortaleza árabe, adquirió relevancia en los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes por el dominio del Estrecho, formando parte del sistema defensivo del Reino de Granada. Más adelante fue residencia de los Condes de Castellar y, con el paso del tiempo, el recinto acabó integrando un pequeño núcleo urbano en su interior. Esa mezcla entre arquitectura militar, espacio civil y vida cotidiana es precisamente una de las claves que hacen de este lugar una visita diferente dentro de la provincia gaditana.

Un castillo habitado con valor patrimonial y esencia andaluza

La planta irregular del conjunto y su sistema defensivo explican buena parte de su valor patrimonial. El recinto conserva murallas, barbacanas, cubos, torres de flanqueo y torres de ángulo, tanto cuadradas como circulares, algunas de ellas rematadas con almenas. Especial atención merece la entrada, protegida por elementos defensivos y por una puerta en recodo abierta bajo un arco peraltado enmarcado por otro de herradura. Desde el pequeño patio de armas se accede al interior del poblado, donde aparecen casas blancas, callejuelas estrechas y sinuosas adornadas con flores, además de construcciones destacadas como el alcázar de los Condes de Castellar, la torre del Homenaje, el Ayuntamiento, la Iglesia del Divino Salvador, el Cancón y el Aljibe.

La visita a esta fortaleza medieval en Cádiz permite, por tanto, recorrer un espacio que parece más una alcazaba que un castillo al uso, al combinar zona militar con áreas administrativas y civiles. El recinto fue restaurado parcialmente en 1979 y cuenta con protección patrimonial desde mediados del siglo XX: fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en 1949, y también figura como Monumento Histórico Artístico. A ello se suma la posibilidad de realizar visitas guiadas desde el Punto de Información, una opción que permite acceder a zonas que no pueden conocerse de otro modo. Entrar en esta villa fortificada supone, así, adentrarse en un rincón donde la historia, el paisaje y la arquitectura siguen conviviendo entre murallas centenarias.

En lo alto de un cerro de laderas pronunciadas, dentro del Parque Natural de los Alcornocales, se alza una villa-fortaleza medieval que todavía hoy conserva viviendas, calles encaladas y un perfil defensivo ligado al control del Estrecho de Gibraltar. Este enclave gaditano, rodeado por los ríos Guadarranque y Hozgarganta, destaca por su posición dominante sobre el paisaje, con vistas al embalse, a los bosques de su entorno y, en jornadas despejadas, incluso al norte de África. Además, su singularidad no reside solo en su pasado militar, sino también en el hecho de seguir habitado y abierto a visitantes durante todo el año.

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