Es noticia
El pueblo medieval apodado la 'pequeña Suiza catalana' donde nacieron las galletas más antiguas de España: conquista en primavera
  1. Viajes
UNA DULCE ESCAPADA

El pueblo medieval apodado la 'pequeña Suiza catalana' donde nacieron las galletas más antiguas de España: conquista en primavera

Situado en el corazón del Pirineo gerundense, este enclave destaca por su paisaje de montaña, su legado medieval y una tradición que ha perdurado durante siglos

Foto: El emblemático puente de piedra sobre el encuentro de los ríos Ter y Ritort marca la entrada a este pintoresco municipio catalán. (Hotel Cims)
El emblemático puente de piedra sobre el encuentro de los ríos Ter y Ritort marca la entrada a este pintoresco municipio catalán. (Hotel Cims)

Camprodón, el pueblo medieval de Girona conocido como la "pequeña Suiza catalana", emerge cada primavera como una escapada irresistible gracias a su patrimonio histórico y al origen de las galletas más antiguas de España, una tradición que sigue viva más de un siglo después.

Hay destinos que no necesitan grandes campañas para conquistar al viajero. Basta una imagen: un puente de piedra atravesando un río, casas suspendidas sobre el agua y un entorno de montaña que parece sacado de los Alpes. Ese escenario existe en Cataluña y su historia sorprende tanto como su belleza.

Un enclave medieval entre el Pirineo y el Mediterráneo

Situado en la provincia de Girona, entre el Pirineo Oriental y el Mediterráneo, Camprodón se alza en el valle que lleva su nombre, en la confluencia de las comarcas de la Garrotxa y el Ripollès. Este entorno natural, unido a su arquitectura histórica, explica por qué desde el siglo XIX se le conoce como la "pequeña Suiza catalana".

Fundado en el siglo IX, el municipio conserva intacto su carácter medieval. El Pont Nou, construido en el siglo XII, se ha convertido en su gran símbolo, pese a que su nombre sugiera lo contrario. Junto a él, destacan construcciones como el monasterio benedictino de Sant Pere, del siglo X, o la iglesia gótica de Santa María, levantada en el siglo XIV.

Patrimonio, arquitectura y vistas únicas

El recorrido por el casco urbano permite descubrir casas tradicionales colgadas sobre el río, con fachadas de colores y tejados rojizos que reflejan la importancia comercial que tuvo la localidad en la Edad Media. A ello se suma la ermita de Sant Antoni, situada a 1.345 metros de altitud, desde donde se obtienen algunas de las mejores vistas del valle.

Otros enclaves como la capilla de Sant Bartomeu del Sitjar o el castillo de Creixenturri completan un patrimonio que evidencia la evolución histórica de Camprodón a lo largo de los siglos, manteniendo un equilibrio entre tradición y atractivo turístico.

placeholder El Pont Nou de Camprodón se refleja sobre las aguas del río Ter, junto a las características casas colgadas del municipio. (Ayuntamiento de Camprodón)
El Pont Nou de Camprodón se refleja sobre las aguas del río Ter, junto a las características casas colgadas del municipio. (Ayuntamiento de Camprodón)

El origen de las galletas más antiguas de España

Más allá de su paisaje, este municipio guarda una historia gastronómica singular. A finales del siglo XIX, la familia Birba, propietaria de un pequeño negocio de ultramarinos, comenzó a elaborar galletas en 1893 como alternativa a los productos de pastelería, más perecederos. El éxito fue inmediato. La demanda creció hasta convertir aquellas galletas en el emblema del negocio.

Con el tiempo, Llorenç Birba Cordomí profesionalizó la producción, que pasó de un pequeño obrador doméstico a una fábrica inaugurada en 1929, coincidiendo con el reconocimiento obtenido en la Exposición Internacional de Barcelona. Hoy, las galletas Birba siguen representando uno de los productos más antiguos de España en su categoría, consolidando a Camprodón como un destino donde historia y gastronomía se entrelazan de forma única.

Cómo llegar a Camprodón

El acceso a Camprodón es sencillo tanto por carretera como en transporte público. Desde Barcelona, la opción más directa es la C-17 hasta Ripoll y, posteriormente, la C-38. Desde Girona, el recorrido pasa por Banyoles y Olot antes de conectar con la misma vía.

También es posible llegar en tren hasta Ripoll mediante la línea R3 de Cercanías y completar el trayecto en autobús. Esta combinación convierte a la localidad en una escapada accesible que, especialmente en primavera, revela todo su potencial entre naturaleza, historia y tradición.

Camprodón, el pueblo medieval de Girona conocido como la "pequeña Suiza catalana", emerge cada primavera como una escapada irresistible gracias a su patrimonio histórico y al origen de las galletas más antiguas de España, una tradición que sigue viva más de un siglo después.

Noticias de Cataluña Cataluña
El redactor recomienda