El pueblo de España a orillas del mar que 'The Mirror' recomienda visitar en abril: "Tiene 23 grados y muchos menos turistas"
El diario británico destaca suS atardeceres frente al Atlántico, su clima suave y la ausencia de grandes aglomeraciones como claves de su creciente atractivo internacional
Vista de la localidad del municipio de Teguise, en Lanzarote, situada a los pies del imponente Risco de Famara, en la costa occidental de la isla. (Facebook)
A los pies de un imponente macizo volcánico y frente a un Atlántico siempre cambiante, este pueblo de España se presenta como uno de esos rincones donde la naturaleza dicta el ritmo. Lejos de las aglomeraciones, su atmósfera serena y su clima suave en primavera lo convierten en un destino cada vez más valorado por quienes buscan autenticidad.
Se trata de Caleta de Famara, en Lanzarote, una pequeña localidad del municipio de Teguise situada a los pies del imponente Risco de Famara. El diario británico The Mirror la ha señalado como uno de los destinos más recomendables para abril, destacando que "tiene 23 grados y muchos menos turistas", una combinación que seduce especialmente al viajero europeo que busca buen clima y tranquilidad.
Un destino en auge entre los viajeros extranjeros
El interés creciente por este enclave coincide con un contexto de récord turístico en España. Según datos del Ministerio de Turismo, el país recibió 96,8 millones de visitantes internacionales en 2025, un 3,2 % más que el año anterior. Dentro de ese flujo, el mercado británico se mantiene como el principal emisor, con casi un 19,7 % del total de llegadas.
Aunque Cataluña encabeza la lista con más de 20 millones de visitantes, seguida de Baleares (15,7 millones) y Canarias (15,6 millones), dentro de este último archipiélago siguen existiendo enclaves que escapan al turismo masivo. Es el caso de Caleta de Famara, en Lanzarote, una pequeña localidad del municipio de Teguise que aún permanece fuera de los grandes circuitos turísticos.
El Risco de Famara y el Atlántico como protagonistas
Ubicado en el Parque Natural del Archipiélago Chinijo, este pueblo costero de Lanzarote destaca por su trazado sencillo de casas blancas, muchas de ellas con carpinterías en tonos azules, y por sus calles en gran parte sin pavimentar, donde la arena sustituye al asfalto. Su entorno, dominado por el paisaje volcánico y la proximidad del desierto de El Jable, acentúa esa sensación de aislamiento y autenticidad.
La playa de Famara, con casi 6 kilómetros de longitud, se abre bajo la imponente presencia del Risco de Famara, cuyos acantilados de tonos ocres caen casi verticales hasta la costa. Este paisaje, marcado por el viento y el océano, dejó una huella profunda en César Manrique, que pasó aquí buena parte de su infancia y encontró en este entorno una fuente de inspiración constante. Su enclave, abierto al océano y protegido por el Risco de Famara, convierte cada final de jornada en una experiencia visual única. Así lo recoge The Mirror, que lo describe como "el lugar ideal para ver cómo el atardecer pinta de rojo el cielo mientras te relajas con un cóctel", reflejando la atmósfera tranquila y contemplativa que define este rincón de Lanzarote.
Vista aérea de Caleta de Famara, en Lanzarote. (caletadefamara.com)
Un refugio de tranquilidad frente al turismo masivo
A diferencia de otros núcleos turísticos de Lanzarote, como Puerto del Carmen, Caleta de Famara mantiene un ritmo más pausado y alejado de la masificación. Se sitúa a unos 25 kilómetros del aeropuerto César Manrique-Lanzarote, lo que equivale a unos 30 minutos en coche a través de la LZ-2, la LZ-3 y la LZ-20 en dirección a Teguise. También es posible llegar en taxi, con un trayecto similar en tiempo, o en transporte público, aunque en este caso suele requerir hacer transbordo en Arrecife o Teguise.
Además de su valor paisajístico, el enclave es conocido por sus condiciones para el surf, favorecidas por el viento constante y el oleaje del Atlántico. A ello se suma una cuidada oferta gastronómica, con propuestas como el gofio amasado con miel, el carpaccio de pulpo, el ceviche de vieiras o platos de pescado como el lomo de cherne con vichyssoise de marisco, la fritura de pescado fresco o las lapas con mojo verde. Tal y como subraya The Mirror, se trata de un destino especialmente atractivo para quienes buscan buen clima, naturaleza y menos aglomeraciones en plena primavera, lejos de los grandes focos turísticos.
A los pies de un imponente macizo volcánico y frente a un Atlántico siempre cambiante, este pueblo de España se presenta como uno de esos rincones donde la naturaleza dicta el ritmo. Lejos de las aglomeraciones, su atmósfera serena y su clima suave en primavera lo convierten en un destino cada vez más valorado por quienes buscan autenticidad.