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El lago rosa a solo 1 hora de Vitoria "que parece el Mar Muerto" y te descubre la revista 'Viajar': un tesoro romano en España
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El lago rosa a solo 1 hora de Vitoria "que parece el Mar Muerto" y te descubre la revista 'Viajar': un tesoro romano en España

Un pequeño municipio del norte de Burgos ha irrumpido en el mapa de escapadas gracias a un fenómeno poco común: una laguna de tonos rosados situada en antiguas salinas

Foto: Una laguna de origen minero sorprende con sus intensos tonos rosados y fucsia, creando un paisaje poco habitual en Burgos. (iStock)
Una laguna de origen minero sorprende con sus intensos tonos rosados y fucsia, creando un paisaje poco habitual en Burgos. (iStock)

Poza de la Sal guarda uno de esos secretos que desafían cualquier expectativa de viaje: un paisaje donde el agua adopta tonos rosados imposibles en el interior peninsular. A poco más de una hora de Vitoria, este enclave burgalés emerge entre historia y naturaleza como una anomalía fascinante que rompe con la imagen más tradicional de Castilla.

La imagen sorprende desde el primer instante, pero no es hasta acercarse cuando se entiende la singularidad del lugar. La revista Viajar ha puesto el foco en este rincón burgalés que, por sus características, evoca al Mar Muerto. Se trata de la conocida Poza Rosa, una pequeña laguna situada en antiguas zonas de explotación salinera donde el agua adquiere colores fucsia y rosados casi irreales.

Un fenómeno natural ligado a la sal

Detrás de este llamativo aspecto hay una explicación biológica. La presencia masiva de Artemia salina, un crustáceo capaz de sobrevivir en ambientes de elevada salinidad, es la responsable de ese color tan característico. Su proliferación transforma la superficie del agua y convierte la laguna en un paisaje único dentro del interior peninsular.

La alta concentración de sal no solo influye en el color, sino también en las sensaciones del visitante. La densidad del agua permite flotar con facilidad, generando una sensación similar a la del Mar Muerto. Este comportamiento responde a un principio físico básico: cuando el líquido es más denso que el cuerpo humano, este permanece en la superficie sin esfuerzo, convirtiendo el baño en una experiencia tan curiosa como poco habitual en el interior de España.

Un enclave con raíces en la época romana

Más allá del fenómeno natural, el entorno forma parte de las históricas Salinas de Poza, vinculadas a una estructura geológica conocida como el Diapiro de Poza de la Sal, una gran depresión de unos 2,5 kilómetros de diámetro originada por el ascenso de masas salinas desde el subsuelo. Este "falso cráter" encierra una cuenca de enorme valor geológico.

La importancia de este enclave se remonta a la época romana, cuando la sal era un recurso estratégico para la conservación de alimentos y el comercio. Durante siglos, la explotación salinera impulsó la economía local y dio forma al municipio actual. Hoy, entre calles de trazado medieval y vestigios de su pasado, Poza de la Sal mantiene intacto ese legado que ahora se combina con un atractivo turístico creciente. Este enclave resulta fácilmente accesible en coche desde Vitoria, tomando la AP-1 o la N-1 hacia Miranda de Ebro y continuando por la N-232 y la CL-633 hasta el municipio, en un trayecto de poco más de una hora.

Poza de la Sal guarda uno de esos secretos que desafían cualquier expectativa de viaje: un paisaje donde el agua adopta tonos rosados imposibles en el interior peninsular. A poco más de una hora de Vitoria, este enclave burgalés emerge entre historia y naturaleza como una anomalía fascinante que rompe con la imagen más tradicional de Castilla.

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