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Visita uno de los pueblos más bonitos y desconocidos del Valle del Jerte: Conjunto Histórico-Artístico y rodeado de cerezos en flor
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Atravesado por el río Jerte

Visita uno de los pueblos más bonitos y desconocidos del Valle del Jerte: Conjunto Histórico-Artístico y rodeado de cerezos en flor

Un pequeño municipio donde la historia medieval y la naturaleza se entrelazan entre calles empinadas y paisajes cubiertos de cerezos. Un destino con encanto que sorprende por su arquitectura tradicional y su entorno natural

Foto: Visita uno de los pueblos más bonitos y desconocidos del Valle del Jerte. (Ayuntamiento de Cabezuela del Valle)
Visita uno de los pueblos más bonitos y desconocidos del Valle del Jerte. (Ayuntamiento de Cabezuela del Valle)

En el Valle del Jerte, uno de los paisajes naturales más conocidos de Extremadura, existe un pueblo histórico rodeado de cerezos que cada primavera se cubren de flores blancas. Sus calles medievales, su arquitectura tradicional y su entorno natural lo convierten en uno de los destinos más singulares del norte de Cáceres, especialmente durante la popular floración del cerezo.

Se trata de Cabezuela del Valle, un municipio situado en el corazón del Valle del Jerte cuyo casco histórico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1998. La localidad destaca por su peculiar estructura urbana triangular, diferente a la de otras villas de la comarca. Su núcleo original se levantó sobre un pequeño cerro en época medieval, conocido como 'La Aldea', desde donde el pueblo fue creciendo ladera abajo hasta alcanzar los márgenes del río Jerte. El resultado es un entramado de calles empinadas, callejones sombríos y pasadizos laberínticos —como el Portal Viejo o la calleja de la Cárcel— que evocan el pasado medieval de la zona y el antiguo barrio judío que existió en la localidad.

Un casco histórico singular en el corazón del Valle del Jerte

La vía principal de Cabezuela del Valle discurre paralela al río y se organiza en tres tramos: la calle del Puente, la Plaza y la calle del Hondón, donde se alza un crucero artístico. A lo largo de este eje se concentran algunos de los edificios más representativos, muchos con fachadas de sillería decoradas con escudos nobiliarios, símbolos y antiguas inscripciones. En la plaza principal destaca el edificio del Ayuntamiento, cuya fachada conserva una hornacina con el busto del filántropo local José María Muñoz, además de una esbelta espadaña relojera que corona la construcción. Bajo los amplios soportales se celebran cada viernes animados mercadillos, una tradición que sigue marcando la vida cotidiana del pueblo.

Entre los monumentos más relevantes sobresale la iglesia de San Miguel Arcángel, levantada sobre el solar de la antigua sinagoga judía tras la expulsión de 1492. El templo presenta una única nave dividida en cuatro tramos y reforzada por contrafuertes exteriores. En su interior destaca un retablo barroco completamente dorado, obra del entallador castellano Juan de Arenas, realizado entre 1681 y 1683. Además del patrimonio histórico, el entorno natural es uno de sus grandes atractivos. El municipio está rodeado por extensos campos de cerezos que en primavera protagonizan la conocida Fiesta del Cerezo en Flor, un espectáculo natural que tiñe el valle de blanco y atrae a visitantes que también pueden descubrir espacios como el Museo de la Cereza, el Centro de Interpretación del Agua o las piscinas naturales formadas por el río Jerte, entre ellas La Pesquerona, La Picaza, El Vao y El Simón.

En el Valle del Jerte, uno de los paisajes naturales más conocidos de Extremadura, existe un pueblo histórico rodeado de cerezos que cada primavera se cubren de flores blancas. Sus calles medievales, su arquitectura tradicional y su entorno natural lo convierten en uno de los destinos más singulares del norte de Cáceres, especialmente durante la popular floración del cerezo.

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