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La ciudad medieval manchega que Ana Milán ha convertido en su refugio: donde pasó buena parte de su infancia esta alicantina
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Donde nació su madre

La ciudad medieval manchega que Ana Milán ha convertido en su refugio: donde pasó buena parte de su infancia esta alicantina

Un rincón de Albacete ocupa un lugar muy especial en la vida de esta conocida actriz española. Un destino con castillo medieval y un fuerte vínculo personal que sigue siendo, años después, un refugio emocional

Foto: La ciudad medieval manchega que Ana Milán ha convertido en su refugio. (Cultura de Castilla-La Mancha/EFE-Rodrigo Jiménez)
La ciudad medieval manchega que Ana Milán ha convertido en su refugio. (Cultura de Castilla-La Mancha/EFE-Rodrigo Jiménez)

Hay lugares que marcan profundamente la memoria de quienes crecen entre sus calles. En el caso de la actriz Ana Milán, existe un enclave manchego que continúa ocupando un lugar muy especial en su historia personal. Entre recuerdos de infancia, amistades y vivencias tempranas, este destino del interior peninsular se ha convertido con el paso del tiempo en su particular refugio manchego, un rincón cargado de significado que todavía hoy evoca cuando habla de sus orígenes.

Aunque nació en Alicante, la actriz pasó buena parte de su infancia en Almansa (Albacete), una localidad situada a unos 38 kilómetros de la capital provincial y con alrededor de 24.000 habitantes. Allí transcurrieron algunos de los episodios que marcaron sus primeros años, combinando recuerdos felices con otros más difíciles relacionados con su etapa escolar. Entre las memorias más presentes se encuentra su amistad con una niña, a quien ha recordado en varias ocasiones. “Yo viví hasta los ocho años en Almansa, y ahí tenía a mi amiga Rosana”, explicaba en su reciente visita a El hormiguero.

Almansa, la ciudad manchega que marcó la infancia de Ana Milán

Este municipio de Castilla-La Mancha es conocido principalmente por su imponente Castillo de Almansa, una fortaleza que se eleva sobre el Cerro del Águila y cuya silueta domina la llanura albaceteña. De origen árabe, la ciudad ocupó durante siglos una posición estratégica al situarse en la frontera entre los territorios de Castilla, Aragón y el antiguo reino musulmán de Murcia. El trazado urbano se adapta a la topografía del cerro y gira en torno a la fortaleza, generando un entramado de calles que conserva un marcado carácter histórico y medieval.

El patrimonio monumental de la localidad se completa con otros edificios destacados, como la Iglesia de la Asunción, que mezcla elementos góticos, renacentistas y neoclásicos, o el Palacio de los Condes de Cirat, actual Ayuntamiento y uno de los ejemplos más representativos de arquitectura palaciega del siglo XVI en la ciudad. A estos monumentos se suman construcciones como el Puente de Carlos IV, iniciado en 1766 y concluido en 1791, además de espacios naturales cercanos como el Pantano de Almansa, ideal para rutas y actividades al aire libre. Todo ello se completa con una gastronomía tradicional donde destacan platos como el gazpacho manchego o el ajo mataero, acompañados por los vinos de la Denominación de Origen Almansa.

Hay lugares que marcan profundamente la memoria de quienes crecen entre sus calles. En el caso de la actriz Ana Milán, existe un enclave manchego que continúa ocupando un lugar muy especial en su historia personal. Entre recuerdos de infancia, amistades y vivencias tempranas, este destino del interior peninsular se ha convertido con el paso del tiempo en su particular refugio manchego, un rincón cargado de significado que todavía hoy evoca cuando habla de sus orígenes.

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