El templo del vino que tienes que descubrir en Valencia en plenas Fallas
Entre pólvora, mascletàs y calles abarrotadas, todavía existen rincones donde disfrutar de la gastronomía con calma. En pleno corazón de Valencia, uno de esos lugares se ha convertido en parada obligatoria para los amantes del vino
El templo del vino que tienes que descubrir en Valencia. (Serralunga Wine Bar)
Durante las Fallas de Valencia, encontrar un restaurante tranquilo donde disfrutar de buena gastronomía puede convertirse en una auténtica odisea. La pólvora, las mascletàs y las calles llenas de visitantes transforman la ciudad, pero también hacen difícil reservar mesa en un lugar donde comer con calma. En medio de ese bullicio surgen pequeños refugios gastronómicos que invitan a bajar el ritmo. Son espacios donde el producto, el servicio y el vino recuperan el protagonismo, permitiendo saborear la ciudad desde otra perspectiva, lejos del ruido y con el tiempo necesario para disfrutar de cada copa.
Uno de esos lugares se encuentra en el corazón de l’Eixample valenciano. Se trata de Serralunga Wine Bar, un proyecto impulsado por el chef Sergio Rozas junto a cinco socios unidos por una misma pasión: el vino. Ubicado en la calle Almirante Cadarso, el local abrió sus puertas en mayo de 2025 tras varios meses de obra y cerca de dos años de desarrollo de la idea. Desde entonces se ha consolidado como un punto de encuentro para quienes buscan descubrir nuevas etiquetas en un ambiente relajado, a pocos minutos del epicentro fallero pero lo suficientemente apartado como para mantener la calma incluso en los días más intensos de la fiesta.
Un 'wine bar' en Valencia con más de 250 referencias internacionales
La propuesta de este wine bar en Valencia gira claramente en torno al vino. La carta reúne más de 250 referencias procedentes de España, Italia, Francia y otras regiones europeas, además de vinos del llamado Nuevo Mundo. Entre ellas, entre 15 y 20 opciones se sirven por copa, lo que permite explorar distintos estilos sin necesidad de abrir una botella completa. Los precios se mueven aproximadamente entre los 25 y los 400 euros por botella, una selección pensada tanto para quienes se acercan al vino con curiosidad como para aficionados experimentados que buscan etiquetas más especiales.
El vino convive con una propuesta gastronómica diseñada para realzar cada referencia. En la carta aparecen elaboraciones como la croqueta de cecina, el brioche con gamba blanca de Cullera y papada ibérica curada o el puerro confitado con romesco de sobrasada, queso azul y almendra. También destacan platos como la berenjena asada con crema de pecorino o el steak tartar de vaca con foie rallado, junto a embutidos y quesos artesanales seleccionados. La oferta se completa con propuestas ligadas al mercado y a la temporada, lo que refuerza una cocina pensada para acompañar el vino y adaptarse al producto disponible en cada momento.
Durante las Fallas de Valencia, encontrar un restaurante tranquilo donde disfrutar de buena gastronomía puede convertirse en una auténtica odisea. La pólvora, las mascletàs y las calles llenas de visitantes transforman la ciudad, pero también hacen difícil reservar mesa en un lugar donde comer con calma. En medio de ese bullicio surgen pequeños refugios gastronómicos que invitan a bajar el ritmo. Son espacios donde el producto, el servicio y el vino recuperan el protagonismo, permitiendo saborear la ciudad desde otra perspectiva, lejos del ruido y con el tiempo necesario para disfrutar de cada copa.