La ruta de senderismo que tienes que hacer sí o sí en Cuenca: con el espectacular nacimiento de un río que ahora está a rebosar de agua
Un enclave natural de alta montaña vive uno de sus momentos más espectaculares tras semanas de lluvias y deshielo. El estruendo del agua y un sendero sencillo lo convierten en la escapada imprescindible del invierno
El espectacular nacimiento de un río que ahora está a rebosar de agua. (Visita Cuenca)
Hay rutas de senderismo en Cuenca que este invierno han cambiado por completo su fisonomía debido a las intensas lluvias y al deshielo. En plena Serranía de Cuenca, un enclave natural ofrece ahora una imagen imponente, con el agua desbordando cada rincón y convirtiéndose en uno de los mayores atractivos para quienes buscan naturaleza, cascadas y paisajes de montaña en Castilla-La Mancha.
El protagonista es el Nacimiento del Río Cuervo, en Vega del Codorno, declarado Monumento Natural en 1999. Ubicado sobre la Muela de San Felipe, a unos 1.470 metros de altitud, este manantial travertínico da origen al río mediante un proceso geológico singular: el agua se filtra por la roca caliza, se carga de carbonatos y, al brotar al exterior, deposita el mineral formando cascadas escalonadas y barreras tobáceas cubiertas de musgo. En invierno, estas chorreras pueden helarse; en periodos de abundantes precipitaciones, como el actual, el caudal desciende con una fuerza poco habitual.
Una ruta de senderismo imprescindible en la Serranía de Cuenca
El itinerario más conocido es el Sendero del Nacimiento del Río Cuervo (SL-CU 14), un recorrido circular de aproximadamente 1,5 kilómetros que parte desde el aparcamiento y permite contemplar de cerca tanto las cascadas como el punto exacto donde nace el río. El trazado, acondicionado con pasarelas de madera y señalización clara, atraviesa un entorno de pinares donde predominan el pino albar y el negral. Además, el monumento natural ofrece otras opciones como el Sendero de la Turbera y la Ruta del Pinar (PR-CU 78), esta última de unos 11 kilómetros y mayor exigencia física.
En las últimas semanas, el enclave presenta un caudal muy superior al habitual. En lo que va de año se han superado los 341 mm de precipitación, con más de 200 mm registrados solo en febrero. En la zona se explica que durante mes y medio, casi dos, se han alternado nevadas y lluvias constantes, lo que ha favorecido la recarga de los acuíferos y el aumento del volumen de agua que brota en el nacimiento. Este aporte extraordinario no se produce con igual intensidad todos los años, aunque resulta fundamental para el equilibrio del ecosistema y para la correcta formación de la estructura del propio nacimiento. El resultado es un paisaje kárstico dinámico, con lapiaces, dolinas y simas, donde el agua erosiona, transforma y mantiene vivo uno de los parajes más emblemáticos de Cuenca.
Hay rutas de senderismo en Cuenca que este invierno han cambiado por completo su fisonomía debido a las intensas lluvias y al deshielo. En plena Serranía de Cuenca, un enclave natural ofrece ahora una imagen imponente, con el agua desbordando cada rincón y convirtiéndose en uno de los mayores atractivos para quienes buscan naturaleza, cascadas y paisajes de montaña en Castilla-La Mancha.