Frente a la salida de la estación de Atocha se alza un imponente edificio cuya historia pasa desapercibida para muchos. Miles de viajeros pasan cada día ante este monumental palacio madrileño sin sospechar que tras su fachada se esconde uno de los espacios arquitectónicos más sorprendentes del siglo XIX en la capital.
Ese edificio es el Palacio de Fomento, situado en el paseo de la Infanta Isabel y obra del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. Concebido en el siglo XIX, el inmueble se convirtió con el paso del tiempo en una de las imágenes más reconocibles para quienes llegan a Madrid por tren. Su interior alberga uno de sus elementos más espectaculares: una escalera imperial financiada por María Cristina de Habsburgo que llegó a costar 390.000 pesetas de la época.
Un palacio del siglo XIX frente a la estación de Atocha
La historia del edificio comenzó con un proyecto muy distinto al que finalmente se materializó. A comienzos de la década de 1880 se pensó levantar en ese mismo solar —entonces ocupado por el Huerto del Botánico— una Escuela de Artes y Oficios diseñada por el arquitecto Mariano Belmás. Más tarde se planteó convertirlo en sede de una Facultad de Ciencias, pero los planes cambiaron de nuevo y el espacio acabó destinado finalmente al Ministerio de Fomento.
Con el tiempo, el inmueble pasó a albergar distintas estructuras administrativas vinculadas a la agricultura y otras áreas del Gobierno. Hoy es lasede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y forma parte del paisaje monumental que rodea la plaza del Emperador Carlos V, junto a lugares tan emblemáticos como el Real Jardín Botánico, el Parque del Retiro o los grandes museos del Paseo del Prado. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en 1989, reconocimiento que protege tanto el palacio como sus pabellones anexos y la verja que delimita el recinto.
El Palacio de Fomento puede visitarse actualmente a través de dos modalidades: visitas guiadas y teatralizadas. Las visitas guiadas se realizan los sábados y domingos a las 12.00 horas, con un recorrido de unos 50 minutos por los principales espacios artísticos y arquitectónicos del edificio. La entrada general cuesta 2 euros y existe tarifa reducida de 1 euro para menores de 18 años, mayores de 65, personas con discapacidad, desempleados, personal docente y determinados colegios profesionales.
Las visitas teatralizadas tienen lugar los viernes y sábados a las 20.00 horas y permiten recorrer el palacio acompañado por actores que recrean personajes del siglo XIX. El precio general es de 8 euros y la entrada reducida cuesta 4 euros para los mismos colectivos. Las entradas para ambas modalidades pueden adquirirse a través de la web oficial de reservas del palacio.
El palacio se encuentra en el paseo de la Infanta Isabel, 1, frente a la estación de Atocha, con acceso en metro (Atocha Renfe, línea 1), en Cercanías desde la estación Madrid-Atocha y mediante varias líneas de autobús urbano, entre ellas la 10, 14, 19, 26, 32, 37, 85, 86 y la Circular.
Frente a la salida de la estación de Atocha se alza un imponente edificio cuya historia pasa desapercibida para muchos. Miles de viajeros pasan cada día ante este monumental palacio madrileño sin sospechar que tras su fachada se esconde uno de los espacios arquitectónicos más sorprendentes del siglo XIX en la capital.