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Es precioso y hay que visitarlo sí o sí: el pueblo que National Geographic ha elegido como el mejor para viajar en marzo
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Es precioso y hay que visitarlo sí o sí: el pueblo que National Geographic ha elegido como el mejor para viajar en marzo

Historia medieval, naturaleza y un paisaje modelado por la sal convierten a esta villa en una escapada perfecta para dar la bienvenida a la primavera

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España puede presumir de un patrimonio rural inagotable, pueblos llenos de historia, paisajes únicos y tradiciones centenarias que se disfrutan en cualquier época del año. Recientemente, la revista National Geographic ha hecho su elección para el mes de marzo y ha puesto el foco en un destino que combina historia y tradición como pocos en España. Tras señalar en febrero a Capileira (Granada), la revista se ha decantado esta vez por la provincia de Burgos para destacar a Poza de la Sal, una villa medieval que sorprende desde el primer vistazo.

Situado en la comarca de La Bureba, a unos 45 kilómetros de Burgos capital, Poza de la Sal se alza sobre un cerro y domina el paisaje con una estampa inconfundible. Sus casas de piedra, sus murallas y la silueta del castillo recortada le han valido reconocimientos recientes, como su inclusión entre los Pueblos más Bonitos de España en 2025. Marzo, además, es uno de los momentos más especiales para descubrirlo.

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La identidad de Poza está íntimamente ligada a un fenómeno geológico excepcional: un diapiro, es decir, una enorme masa de sal que emergió a la superficie hace millones de años. Se trata de uno de los más grandes y mejor conservados de Europa. De ahí que durante siglos la sal fuese su auténtico “oro blanco”.

El visitante puede recorrer hoy las antiguas salinas, paseando entre eras y pozos de extracción que configuran un paisaje etnográfico único en España. El Centro de Interpretación de las Reales Salinas, instalado en la antigua Casa de Administración, permite entender cómo se explotaba este recurso desde época romana hasta hace apenas unas décadas.

De hecho, subir hasta el borde del páramo y contemplar el enorme cráter salino ayuda a comprender la magnitud del enclave. Y las vistas panorámicas ofrecen una perspectiva distinta de La Bureba y convierten la visita en una experiencia casi lunar.

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Poza de la Sal también es conocida por ser la cuna de Félix Rodríguez de la Fuente, el naturalista que marcó a varias generaciones de españoles con su defensa apasionada de la naturaleza. Su infancia entre los riscos, las rapaces y los paisajes abiertos de la zona dejó una huella profunda en su obra.

El Espacio Medioambiental dedicado a su figura repasa su trayectoria y su legado conservacionista. Además, es posible seguir una pequeña ruta urbana que conduce hasta su casa natal —visible solo desde el exterior— y hasta un monumento en su honor, ubicado en un mirador privilegiado. Desde allí, el visitante entiende mejor por qué aquel niño quedó fascinado por el vuelo de los halcones.

Un casco histórico que es un viaje al pasado

Declarado Conjunto Histórico-Artístico, el casco antiguo de Poza mantiene un trazado medieval muy bien conservado. Caminar por sus calles empinadas es retroceder varios siglos. Las plazas porticadas, las fachadas de piedra y los soportales hablan de un pasado ligado al comercio y a la sal.

En lo más alto se alza el Castillo de los Rojas, fortaleza que corona el risco y ofrece las mejores vistas de la comarca. No en vano, a Poza se la conoce como “el Balcón de la Bureba”. Desde sus murallas se obtiene una panorámica de 360 grados que justifica por sí sola la subida.

La iglesia de San Cosme y San Damián, de origen gótico, es otro de los imprescindibles. En su interior guarda piezas de gran valor, como un órgano barroco y una sacristía que sorprende por su riqueza decorativa. El recorrido puede completarse atravesando algunas de las antiguas puertas de la villa, como la del Conjuradero o la del Ayuntamiento, vestigios de la muralla que protegía el núcleo medieval.

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Si hay un momento especialmente atractivo para visitar Poza de la Sal es marzo. La Ruta de los Almendros en Flor transforma el entorno en un espectáculo de tonos blancos y rosados que contrasta con la piedra dorada del pueblo. El paseo se convierte en una experiencia sensorial que combina naturaleza y patrimonio.

Además, Poza forma parte de la Ruta de las Raíces de Castilla, junto a las localidades de Oña y Frías, lo que permite organizar una escapada más amplia por esta zona del norte de Burgos. La combinación de historia, monasterios, fortalezas y paisajes hace que el viaje tenga múltiples capas.

Más allá del patrimonio, Poza mantiene vivas sus tradiciones. En mayo celebra el Festival Nacional de Charangas, que llena las calles de música y ambiente festivo. En septiembre, durante las fiestas patronales de San Cosme y San Damián, se representa la Danza del Escarrete, un baile tradicional con siglos de historia.

Poza de la Sal es un destino para recorrer a pie. A menos de una hora en coche desde Burgos capital, este pueblo burgalés se presenta como una escapada ideal para un fin de semana de marzo. Historia medieval, paisaje singular, memoria naturalista y tradición se dan la mano en un enclave que National Geographic ha señalado como imprescindible.

España puede presumir de un patrimonio rural inagotable, pueblos llenos de historia, paisajes únicos y tradiciones centenarias que se disfrutan en cualquier época del año. Recientemente, la revista National Geographic ha hecho su elección para el mes de marzo y ha puesto el foco en un destino que combina historia y tradición como pocos en España. Tras señalar en febrero a Capileira (Granada), la revista se ha decantado esta vez por la provincia de Burgos para destacar a Poza de la Sal, una villa medieval que sorprende desde el primer vistazo.

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