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El pueblo más bonito al que viajar en marzo está en Navarra: en la frontera con Francia y famoso por una tradición única en España
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VALLE DEL BIDASOA

El pueblo más bonito al que viajar en marzo está en Navarra: en la frontera con Francia y famoso por una tradición única en España

Este enclave de las Cinco Villas concentra todo el legado de la zona del Bidasoa: caseríos dispersos entre laderas, memoria de antiguo territorio de contrabando, verdes prados y extensos bosques de hayas y robles

Foto: Casas blancas con contraventanas rojizas se asoman al cauce del río en uno de los pueblos más pintorescos del norte de Navarra. (Flickr/Miguel Mora)
Casas blancas con contraventanas rojizas se asoman al cauce del río en uno de los pueblos más pintorescos del norte de Navarra. (Flickr/Miguel Mora)

​Viajar en marzo a Etxalar, uno de los pueblos más bonitos de Navarra, es descubrir un rincón rural en el Valle del Bidasoa junto a la frontera con Francia, donde la arquitectura tradicional y las históricas palomeras siguen marcando el ritmo de la vida local en plena comarca de las Cinco Villas.

Hay destinos que no necesitan grandes campañas para imponerse en el mapa. Basta una carretera serpenteante entre montes verdes y el sonido constante del agua para entender que aquí el tiempo discurre con otra cadencia. A poco más de una hora de Pamplona, este pequeño municipio de algo más de 800 habitantes conserva intacta esa sensación de autenticidad que tantos viajeros buscan cuando planean una escapada primaveral al norte. Además, concentra buena parte del legado de la zona del Bidasoa, con caseríos dispersos, prados y bosques de hayas y robles; su proximidad a la frontera lo convirtió durante siglos en antiguo territorio de contrabando, una huella que aún forma parte de su memoria colectiva.

Arquitectura popular en el corazón de las Cinco Villas

Etxalar —integrado en la histórica comarca de las Cinco Villas— destaca por un casco urbano cuidado, donde predominan las casas de piedra y madera levantadas hace siglos. En torno a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se concentran algunos de sus edificios más representativos, como la casa Iñarrea, reconocida por la entidad Príncipe de Viana por su valor arquitectónico. También sobresalen construcciones como Landaburua, Aldaitegia o Etxebertzea, con grandes arcos de piedra y vanos de generosas dimensiones.

La propia iglesia, levantada en varias fases desde alrededor del año 1200, guarda elementos singulares como un calvario románico fechado en 1600, una pila bautismal de mármol del siglo XVII y un órgano instalado a comienzos del siglo XX. En sus jardines se conservan estelas funerarias circulares con inscripciones de los siglos XVII al XIX, testimonio de una tradición en la que cada casa contaba con su propia señal pétrea.

placeholder La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y las casas tradicionales de entramado de madera conforman una de las estampas más reconocibles de Etxalar. (Flickr/Miguel Mora)
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y las casas tradicionales de entramado de madera conforman una de las estampas más reconocibles de Etxalar. (Flickr/Miguel Mora)

Las palomeras de Etxalar y la tradición única en España

Si hay un rasgo que proyecta el nombre de Etxalar más allá de Navarra son sus palomeras, situadas entre los montes Mendikarri y Atxuria. Desde hace más de 600 años, cada otoño, las palomas se capturan con red siguiendo una modalidad de caza tradicional única en la Península Ibérica. Aunque este sistema está prohibido en el resto del país, aquí se ha mantenido gracias a su profundo arraigo histórico y cultural.

Más allá de esta singularidad, el entorno natural invita a recorrer senderos como el itinerario circular de 4,3 kilómetros que conduce hasta la ermita de la Santa Cruz, ideal para quienes buscan turismo rural y rutas de senderismo en Navarra. La escapada se completa con una gastronomía de montaña contundente y sabrosa, donde no faltan platos tradicionales como los chilindrones de cordero, las calderetas o las menestras elaboradas con productos de la tierra.

Foto: ruta-navarra-trilogia-baztan-dolores-redondo

Para llegar desde Pamplona basta tomar la N-121-A en dirección a Irún y desviarse por la NA-4400 en los últimos cuatro kilómetros. El trayecto, de aproximadamente una hora, culmina en un pueblo donde marzo se disfruta sin prisas, entre montes, piedra centenaria y tradiciones que siguen vivas.

​Viajar en marzo a Etxalar, uno de los pueblos más bonitos de Navarra, es descubrir un rincón rural en el Valle del Bidasoa junto a la frontera con Francia, donde la arquitectura tradicional y las históricas palomeras siguen marcando el ritmo de la vida local en plena comarca de las Cinco Villas.

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