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El 'Regencycore' va más allá: el destino al que debes viajar sí o sí para vivir tu propia fantasía de 'Los Bridgerton' o 'Cumbres Borrascosas'
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El 'Regencycore' va más allá: el destino al que debes viajar sí o sí para vivir tu propia fantasía de 'Los Bridgerton' o 'Cumbres Borrascosas'

Historia, paisaje y ficción se funden en un recorrido planificado para transformar al viajero en el protagonista de su propio drama romántico

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El fenómeno de Los Bridgerton ha convertido al llamado Regencycore en una tendencia global: vestidos de escándalo, bailes a la luz de las velas y declaraciones de amor en jardines infinitos han vuelto a estar a la orden del día. Hamnet ha llevado al cine una visión íntima y melancólica de la Inglaterra isabelina. Y la nueva Cumbres Borrascosas ha vuelto a poner de moda los paisajes salvajes del norte británico. Tres producciones distintas, tres épocas diferentes, pero un mismo hilo conductor: la fascinación por la Inglaterra histórica como nexo de unión y escenario de emociones.

Más allá de la pantalla, existe un destino donde esa fantasía se vuelve real. Un lugar donde conviven mansiones aristocráticas, pueblos Tudor y páramos que parecen detenidos en el tiempo. Ese lugar es el norte de Inglaterra, con Yorkshire y sus alrededores como epicentro de una experiencia que mezcla literatura, cine y viaje.

placeholder Embalse de Butterley cerca de Marsden, West Yorkshire (Fuente: iStock)
Embalse de Butterley cerca de Marsden, West Yorkshire (Fuente: iStock)

Aunque Los Bridgerton sitúa su acción en el Londres del siglo XIX, buena parte de su universo se construye a partir de localizaciones reales repartidas por Inglaterra. Bath, con sus fachadas georgianas y el icónico Royal Crescent, se ha convertido en uno de los escenarios más reconocibles de la serie. Sus Assembly Rooms y plazas elegantes recrean la sofisticación de la alta sociedad de la Regencia. Y muchos ya se han animado a hacer una visita.

Sin embargo, para quienes desean ir más allá del decorado urbano y adentrarse en la Inglaterra más literaria, el viaje debe continuar hacia el norte. En Yorkshire se encuentra Castle Howard, la imponente mansión que dio vida a Clyvedon, la finca del duque de Hastings. El edificio, rodeado de jardines y lagos ornamentales, ofrece visitas que permiten pasear por salones que parecen preparados para un baile al más puro estilo Bridgerton.

Pero lo cierto es que la experiencia no se limita únicamente a admirar arquitectura. En los alrededores, los caminos y prados invitan a caminar sin rumbo fijo, imaginando carruajes atravesando el paisaje al atardecer. Y en este sentido, Yorkshire ofrece un equilibrio entre refinamiento aristocrático y naturaleza en estado puro que define la estética romántica de la serie.

Yorkshire Dales: el alma de “Cumbres Borrascosas”

Si Los Bridgerton representa el esplendor social, Cumbres Borrascosas encarna la pasión. La nueva adaptación cinematográfica ha devuelto protagonismo al Yorkshire Dales National Park, un territorio de colinas, muros de piedra seca y restos de antiguas explotaciones mineras. Caminar por senderos como Bouldershaw Lane, que asciende hacia Langthwaite, permite contemplar escenarios que transmiten mucha fuerza. El viento, la amplitud del horizonte y la sobriedad del paisaje llevan a los visitantes a la intensidad emocional de la novela de Emily Brontë.

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En el valle de Swaledale se encuentra Melbecks, una zona elevada donde se sitúa el Tan Hill Inn, conocido como el pub más alto de Gran Bretaña. El entorno, marcado por vestigios de la minería del plomo, ofrece una imagen auténtica del pasado industrial de la región. Más al norte, Booze Moor conserva restos de antiguas minas que aportan un aire dramático al paisaje.

Y para quienes buscan una estancia con encanto, Simonstone Hall, cerca de Hawes, combina historia y comodidad. Esta casa rural, utilizada como alojamiento durante el rodaje de la película, permite dormir rodeado de colinas y piedra centenaria, en un entorno que respira literatura.

La Inglaterra Tudor de “Hamnet”

Hamnet también ha sido otro de los grandes éxitos del comienzo del año. Basada en la novela de Maggie O’Farrell, traslada al espectador al siglo XVI para explorar la vida de la familia Shakespeare. Y aunque la historia se sitúa en Stratford-upon-Avon, el rodaje se desarrolló principalmente en Herefordshire y Gales, en lugares que conservan intacta la arquitectura Tudor.

Uno de los enclaves más singulares es Weobley, un pueblo conocido por sus casas de entramado de madera blanco y negro. Pasear por sus calles es retroceder varios siglos: fachadas inclinadas, vigas oscuras y una atmósfera rural que remite a los antiguos mercados prósperos de la época isabelina. La zona mantiene vínculos históricos con el comercio de la lana y la fabricación de guantes, actividades asociadas a la familia de Shakespeare. Y es precisamente esa conexión la que añade una dimensión cultural al viaje, más allá del atractivo estético.

placeholder Casas históricas en el pueblo de Weobley, Herefordshire (Fuente: iStock)
Casas históricas en el pueblo de Weobley, Herefordshire (Fuente: iStock)

Otra localización destacada es la granja Cwmmau, una finca del siglo XV gestionada por el National Trust. Utilizada como hogar de Anne Hathaway en la película, hoy permite alojarse en ella y experimentar la calma del campo inglés. En sus alrededores se encuentran también los Cwmmau Moors, un espacio natural protegido con bosque y una flora muy singular.

También la finca Lydney Park, en el Bosque de Dean, aportó escenarios vinculados a la conexión con la naturaleza, mientras que la etapa londinense de Shakespeare se recreó en la histórica Cartuja de Londres, un complejo medieval que todavía conserva su carácter sobrio.

Una ruta para vivir tu propia fantasía histórica

Diseñar un viaje por el norte de Inglaterra permite combinar los universos de estas tres producciones en un solo itinerario. Desde las mansiones aristocráticas de Yorkshire hasta los pueblos Tudor de Herefordshire, el recorrido ofrece constantes entre lujo, sofisticación y naturaleza salvaje.

Los que deesen visitarlo pueden comenzar en Castle Howard, continuando hacia los paisajes abiertos del Yorkshire Dales, y después dirigirse al oeste para descubrir aldeas medievales y granjas históricas. Cada parada ofrece una perspectiva distinta sobre la Inglaterra que inspiró a novelas universales y que hoy alimentan las series y películas de éxito.

La clave está en tomarse el tiempo necesario para recorrer caminos secundarios, entrar en pequeñas iglesias rurales, conocer pubs centenarios y contemplar el espectacular paisaje que impera. Y aunque el auge del Regencycore ha impulsado el interés por vestidos de época y fiestas temáticas, lo cierto es que el verdadero atractivo de este destino va mucho más allá de la moda pasajera. Se trata de un territorio donde la literatura, la arquitectura y la naturaleza se entrelazan.

Por ello, para los fans de Los Bridgerton y Hamnet, y también para quienes han redescubierto Cumbres Borrascosas, el norte de Inglaterra ofrece la oportunidad de vivir una fantasía propia sin necesidad de decorados. Solo hace falta caminar y dejar que el paisaje cuente su historia.

El fenómeno de Los Bridgerton ha convertido al llamado Regencycore en una tendencia global: vestidos de escándalo, bailes a la luz de las velas y declaraciones de amor en jardines infinitos han vuelto a estar a la orden del día. Hamnet ha llevado al cine una visión íntima y melancólica de la Inglaterra isabelina. Y la nueva Cumbres Borrascosas ha vuelto a poner de moda los paisajes salvajes del norte británico. Tres producciones distintas, tres épocas diferentes, pero un mismo hilo conductor: la fascinación por la Inglaterra histórica como nexo de unión y escenario de emociones.

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