El restaurante de Barcelona que aún recuerda la deuda de Picasso: 12 cafés con leche y una anécdota memorable
Entre sus salones históricos y su cocina clásica catalana, conserva una curiosa historia vinculada a Pablo Picasso que todavía hoy despierta la atención de vecinos y visitantes
Detalle del comedor de uno de los restaurantes más antiguos de Barcelona, fundado en 1836. (Archivo/Extraída de Facebook)
Hay lugares donde la gastronomía y la memoria caminan de la mano. El restaurante 7 Portes, uno de los más antiguos de Barcelona, guarda entre sus paredes una historia vinculada a Pablo Picasso que todavía hoy despierta curiosidad: una pequeña deuda que el genio dejó pendiente cuando apenas era un estudiante.
Un clásico con casi dos siglos de historia
Situado en el Passeig d'Isabel II, 14, frente al Port Vell y junto a la Estación de Francia, el 7 Portes abrió sus puertas en 1836 y desde entonces ha funcionado de manera ininterrumpida. Ocupa parte de los Porxos d'en Xifré, un conjunto porticado levantado en la primera mitad del siglo XIX por el empresario Josep Xifré, inspirado en modelos parisinos. Su nombre responde a los siete accesos originales del establecimiento, concebido en una zona estratégica para la Barcelona portuaria en pleno crecimiento económico y social.
Durante sus años jóvenes en la ciudad, entre 1895 y 1904, Pablo Picasso vivió con su familia en los mismos pórticos donde se ubica el restaurante, a escasos metros de La Llotja, la Escuela de Bellas Artes en la que estudiaba. De esa proximidad nació una relación cotidiana con el local. Según la historia conservada por el propio restaurante y recogida en distintas crónicas, el pintor dejó anotados en el libro de cuentas 12 cafés con leche que no llegó a pagar. Aquella deuda, más simbólica que económica, forma hoy parte del relato identitario del establecimiento.
De mesa artística a institución cultural y gastronómica
La huella de Picasso no es la única. A lo largo del siglo XIX y XX, el 7 Portes se consolidó como punto de encuentro de artistas e intelectuales vinculados a Barcelona. Por sus salones pasaron Salvador Dalí, Joan Miró, Antoni Tàpies, Mariano Fortuny o Ricard Opisso. También figuras como Federico García Lorca, Margarida Xirgu, Gabriel García Márquez, Ava Gardner, Charlton Heston, Woody Allen, Alexander Fleming, Josep Tarradellas o Pelé. El restaurante exhibe parte de ese legado en forma de pinturas, litografías, carteles y dedicatorias que integran una colección artística propia.
Hoy, el 7 Portes se define como una institución de la vida barcelonesa: un comedor clásico con cocina tradicional catalana y mediterránea, donde brillan arroces como la Paella Parellada tradicional con pescado y langosta, el arroz negro o el arroz caldoso con bogavante hecho a la cazuela. En su carta figuran los canelones 7 Portes, los trufados de Fiesta Mayor o los vegetales, además de mariscos como las cigalas frescas al horno al estilo del Sr. Cortina y las ostras Gillardeau.
Entre los pescados destacan el bacalao a la llauna con judías del Ganxet, el bacalao con salsa de tomate y muselina de ajos, el rape a l’all cremat con almejas y patatas o el rodaballo en salsa meunière. En el apartado de carnes sobresalen el steak tartar de buey cortado a mano, el entrecot de vaca frisona seleccionada (400 gramos) y el magret de pato con salsa de vino de Oporto y frutos rojos. Para cerrar, clásicos como el pijama con receta tradicional, la crema catalana con canela o el flan casero con nata.
Uno de los salones del histórico 7 Portes, uno de los restaurantes más antiguos de Barcelona. (Extraída de Facebook)
Abierto todos los días de 13.00 a 00.00 horas, sigue activo en el mismo enclave histórico, combinando patrimonio arquitectónico, memoria cultural y una anécdota que conecta al comensal con uno de los grandes nombres del arte universal.Se puede llegar fácilmente en metro (L4, parada Barceloneta), en tren hasta Barcelona–Estació de França (líneas R1 y R2S) o en autobús con líneas como la 59, D20, H14, V13 o V17. Para quienes opten por el coche, dispone de aparcamientos próximos como el Telpark Barceloneta Port Vell (Plaza Pau Vila, 1).
Hay lugares donde la gastronomía y la memoria caminan de la mano. El restaurante 7 Portes, uno de los más antiguos de Barcelona, guarda entre sus paredes una historia vinculada a Pablo Picasso que todavía hoy despierta curiosidad: una pequeña deuda que el genio dejó pendiente cuando apenas era un estudiante.