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El precioso pueblo de Andalucía que National Geographic te recomienda visitar en febrero: “El alma de la Alpujarra”
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Conjunto Histórico-Artístico

El precioso pueblo de Andalucía que National Geographic te recomienda visitar en febrero: “El alma de la Alpujarra”

Calles blancas suspendidas sobre un barranco, alta montaña y un horizonte de cumbres nevadas que parecen al alcance de la mano. Un rincón andaluz que resume la esencia de toda una comarca

Foto: El pueblo que es “el alma de la Alpujarra”. (Diputación de Granada)
El pueblo que es “el alma de la Alpujarra”. (Diputación de Granada)

Hay un pueblo blanco que National Geographic recomienda visitar en febrero por su capacidad de condensar, en muy pocos metros, la esencia de la Alpujarra granadina: calles empinadas, silencio de alta montaña y un horizonte de cumbres nevadas que impone respeto. Es la clase de destino que se recorre despacio, casi a modo de paseo, porque cada giro del trazado y cada sombra bajo un pasaje cubierto parecen invitar a mirar de nuevo. Además, su ubicación en el Barranco de Poqueira, en la vertiente sur de Sierra Nevada, lo convierte en un mirador natural con lectura de paisaje en varios planos.

Ese lugar es Capileira, en Granada, definida por el escritor y viajero Pedro Antonio de Alarcón como “el alma de la Alpujarra”, y asentada a más de 1.400 metros de altitud, coronando el valle por encima de Bubión y Pampaneira. Catalogada como Conjunto Histórico-Artístico, su casco urbano se organiza en tres barrios —Alto, Medio y Bajo— y mantiene la arquitectura tradicional alpujarreña: casas blancas de volumen cúbico, tejados planos y calles zigzagueantes donde el GPS puede quedarse corto. En esa identidad destaca la lógica constructiva de montaña: los tinaos como pasajes cubiertos con vigas de castaño, las cubiertas planas y las chimeneas troncocónicas rematadas con su característico 'sombrerillo'.

Miradores, historia y sabores con sello alpujarreño

Capileira también se entiende desde sus balcones naturales. Entre los más citados figuran el Mirador de las Eras, el Mirador de las Espeñuelas, el del Tajo del Diablo o el del Mentidero, además del popular mirador del columpio (a 1.450 metros), desde el que se observan los pueblos vecinos en escalón y, hacia arriba, la línea de cumbres del Veleta y el Mulhacén. Esa panorámica, especialmente en invierno, refuerza la sensación descrita por Alarcón como “encanto de la incomunicación”, cuando el frío y la nieve endurecen perfiles y silencios.

Más allá del paisaje, el municipio suma patrimonio y memoria. En la Iglesia de Nuestra Señora de la Cabeza se conserva un retablo del siglo XVII y una imagen de la Virgen de la Cabeza atribuida a una donación de los Reyes Católicos. La Casa-Museo Pedro Antonio de Alarcón, fundada en 1972 y restaurada en 2013, recrea usos domésticos tradicionales y mantiene viva la relación entre literatura y territorio. Capileira, además, funciona como base para excursiones de alta montaña —con las precauciones obligadas— hacia el Mulhacén y el Veleta, y completa la experiencia con sabores locales como el plato alpujarreño, el choto capilurrio o el puchero de hinojos.

Hay un pueblo blanco que National Geographic recomienda visitar en febrero por su capacidad de condensar, en muy pocos metros, la esencia de la Alpujarra granadina: calles empinadas, silencio de alta montaña y un horizonte de cumbres nevadas que impone respeto. Es la clase de destino que se recorre despacio, casi a modo de paseo, porque cada giro del trazado y cada sombra bajo un pasaje cubierto parecen invitar a mirar de nuevo. Además, su ubicación en el Barranco de Poqueira, en la vertiente sur de Sierra Nevada, lo convierte en un mirador natural con lectura de paisaje en varios planos.

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