En pleno barrio del Carmen, una de las zonas con más historia de Valencia, existe una vía estrecha y cargada de memoria que ha cambiado de nombre a lo largo de los siglos y que conserva la esencia artesanal de la ciudad. Quienes buscancalles con encanto en Valencia o rincones históricos poco conocidos encuentran aquí un itinerario imprescindible para comprender la evolución urbana y social del casco antiguo.
Se trata del Carrer de Baix, también conocida comoCalle Baja, una de las arterias más emblemáticas del Carmen. Con acceso desde la plaza de Sant Jaume y salida hacia la plaza de l’Arbre, su denominación responde al desnivel respecto a su paralela calle de Dalt. Sin embargo, no siempre se llamó así: en el año 1400 era conocida como calle Teixidors; en el siglo XVI pasó a denominarse Calderería o Caldereria Vella; y en el XIX adoptó el nombre de Baja del Alfondech, que con el tiempo quedó simplificado hasta la forma actual.
Historia, oficios y edificios singulares en el corazón del Carmen
Durante siglos, el Carrer de Baix en Valencia fue uno de los enclaves más representativos por la concentración de talleres artesanales y las características cases d’escaleta. A principios del siglo XIX albergó el popular Mesón de la Piedra en el número 41, mientras que en el número 8 se situaron los cuarteles de El Rey, única presencia militar documentada en el barrio. También se levantó el palacio de Francisco Martínez de la Raga, edificio que hoy sigue en pie como residencia de ancianos Palacio de Raga, y en sus inmediaciones residieron familias destacadas como los Gauna.
La actividad comercial marcó igualmente su identidad. Hacia 1880 se instaló La Industrial Valenciana, fábrica de abanicos movida por caldera de vapor, y en 1888 Fernando Téllez fue nombrado contrastador de oro y plata, utilizando la marca Rat Penat en sus piezas. En el siglo XX destacaron establecimientos como Casa Pinazo y Casa Insa, referentes en artículos festivos y disfraces, además de comercios como Confecciones Albarracín. El recuerdo del zapatero Ricardo Barceló, proveedor de botas para futbolistas del Levante y del Valencia Club de Fútbol, o del entrañable Bar Carxofa, famoso por sus carxofes a la brasa, refuerza el carácter cercano de esta calle. Una placa en el número 40 recuerda además el nacimiento del pintor Josep Renau, aportando a la vía una dimensión cultural que la convierte en parada obligatoria para descubrir el patrimonio urbano del Carmen.
En pleno barrio del Carmen, una de las zonas con más historia de Valencia, existe una vía estrecha y cargada de memoria que ha cambiado de nombre a lo largo de los siglos y que conserva la esencia artesanal de la ciudad. Quienes buscancalles con encanto en Valencia o rincones históricos poco conocidos encuentran aquí un itinerario imprescindible para comprender la evolución urbana y social del casco antiguo.