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El pueblo que es tres veces paraíso de Extremadura: refugio de los moriscos antes de su expulsión de España
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Con numerosos restos mudéjares

El pueblo que es tres veces paraíso de Extremadura: refugio de los moriscos antes de su expulsión de España

Entre sierras abruptas y valles cargados de memoria, este rincón extremeño esconde una historia marcada por la resistencia y el exilio. Un destino donde naturaleza, legado andalusí y tradición se funden

Foto: El pueblo que es tres veces paraíso de Extremadura. (Turismo de Hornachos)
El pueblo que es tres veces paraíso de Extremadura. (Turismo de Hornachos)

En el corazón de Extremadura, entre sierras abruptas y valles que guardan siglos de historia, se esconde un enclave considerado tres veces paraíso: por su patrimonio morisco, por su riqueza natural y por una gastronomía marcada por la herencia andalusí. Este destino singular de la provincia de Badajoz fue, además, uno de los principales refugios de los moriscos antes de su expulsión de España en 1610.

Se trata de Hornachos, una localidad asentada en la ladera meridional de la Sierra Grande, a 538 metros de altitud, entre el Valle de los Moros y el Valle de los Cristianos. Su emplazamiento estratégico, dominado por una imponente fortaleza de origen musulmán reconstruida tras la conquista cristiana de 1234, explica su relevancia histórica. Durante siglos fue la población mudéjar más numerosa de la Corona de Castilla y, ya en el siglo XVI, el foco morisco más importante del país. Tras el decreto de expulsión promulgado por Felipe III, más de 3.000 hornachegos partieron desde Sevilla hacia la desembocadura del río Bou Regreb, donde fundaron la conocida república de Salé. Hoy, ese legado se interpreta en el Centro de Interpretación de la Cultura Morisca, ubicado en el antiguo pósito.

Patrimonio histórico entre castillos y callejuelas

El casco urbano conserva la impronta de aquel pasado. Calles empinadas y tortuosas, fachadas encaladas casi sin ventanas y un entramado urbano adaptado al relieve evocan los esquemas constructivos moriscos. A ello se suman edificios como el Convento e Iglesia de San Ildefonso, mandado erigir por Carlos I, o las casonas barrocas de los siglos XVII y XVIII con portadas labradas y balconadas de forja. En los alrededores, las pinturas rupestres de La Sillá y Sierra de Pinos evidencian presencia humana desde el Neolítico, mientras que el topónimo, derivado del latín fornus, remite a antiguas explotaciones mineras.

Más allá de su historia, Hornachos en Badajoz es un referente del turismo de naturaleza en Extremadura. La Sierra Grande de Hornachos, con más de 12.000 hectáreas protegidas como ZIR y ZEPA e integrada en la Red Natura 2000, alberga 167 especies de aves. Rapaces como el alimoche o el buitre leonado encuentran aquí un enclave privilegiado, lo que convierte a la zona en destino clave para el avistamiento ornitológico. A esta biodiversidad se suma una cocina con profundas raíces islámicas: migas, caldereta de cordero, sopas de ajo o la tradicional sopa de almendra en Nochebuena forman parte de una identidad culinaria que completa este triple paraíso extremeño.

En el corazón de Extremadura, entre sierras abruptas y valles que guardan siglos de historia, se esconde un enclave considerado tres veces paraíso: por su patrimonio morisco, por su riqueza natural y por una gastronomía marcada por la herencia andalusí. Este destino singular de la provincia de Badajoz fue, además, uno de los principales refugios de los moriscos antes de su expulsión de España en 1610.

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