Asturias esconde un parque natural de más de 40.000 hectáreas que es un paraíso para la pesca de la trucha: ideal para descubrir en invierno
Ubicado en el suroccidente asturiano y con una extensión de más de 550 kilómetros cuadrados, este parque natural alberga el mayor robledal de España y algunos de los ríos más limpios de la Cordillera Cantábrica
Una laguna de origen glaciar se asoma entre montañas cubiertas de hayedos y robledales en este parque natural de Asturias. (Fuentes del Narcea)
Hay un rincón de Asturiasdonde los ríos aún bajan limpios, la montaña conserva su forma primitiva y el silencio solo se interrumpe con el crujido de las hojas o el salto de una trucha. Un lugar que no aparece en los primeros mapas turísticos, pero que atesora algunos de los paisajes más vírgenes del norte de España. Entre bosques, sierras y lagunas escondidas, se extiende un espacio natural que muy pocos conocen en profundidad y que fascina por su riqueza paisajística y faunística.
Se trata del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, un área protegida de más de 40.000 hectáreas enclavada en el suroccidente asturiano. El parque, declarado Reserva de la Biosfera en 2003, alberga los nacimientos de los ríos Narcea e Ibias, cuyas aguas frías y cristalinas lo han convertido en un paraíso para los aficionados a la pesca de la trucha. La cabecera del Narcea, desde el Collado Alto hasta Rengos, incluye afluentes como el Cibea, el Naviego o el Muniellos, ideales para la práctica de la pesca fluvial en un entorno de máxima conservación ambiental.
Truchas, hayedos y robledales: un ecosistema privilegiado
El parque forma parte de la llamada Zona Asturoccidental-leonesa y se caracteriza por su relieve abrupto, su baja densidad de población y su valioso patrimonio forestal. Los bosques autóctonos, dominados por robles albares y hayedos oligótrofos, son el hábitat de especies emblemáticas como el oso pardo cantábrico, la nutria o el urogallo. Precisamente, esta biodiversidad es una de las razones por las que el acceso al Bosque de Muniellos, uno de los mayores robledales de Europa, está restringido a un cupo limitado de visitantes diarios.
En los concejos de Cangas del Narcea, Degaña e Ibias,las masas forestales se combinan con praderas, abedulares y lagunas de origen glaciar, configurando un mosaico de ecosistemas únicos en la península. El parque se presenta como un auténtico santuario para pescadores, montañeros y amantes de la naturaleza, donde la acción erosiva de los ríos ha esculpido valles profundos y laderas inestables que aún conservan la huella del último glaciar. Lejos de las rutas convencionales, esta joya natural se ha convertido en una reserva de autenticidad para quienes buscan paisajes intactos y la emoción de lanzar una caña en uno de los cauces más puros de Asturias.
Hay un rincón de Asturiasdonde los ríos aún bajan limpios, la montaña conserva su forma primitiva y el silencio solo se interrumpe con el crujido de las hojas o el salto de una trucha. Un lugar que no aparece en los primeros mapas turísticos, pero que atesora algunos de los paisajes más vírgenes del norte de España. Entre bosques, sierras y lagunas escondidas, se extiende un espacio natural que muy pocos conocen en profundidad y que fascina por su riqueza paisajística y faunística.