El monumento romano que tienes que ver una vez en la vida en Extremadura: de tipo funerario y único de su tipo que se conserva en toda la península ibérica
El monumento romano que tienes que ver una vez en la vida en Extremadura: de tipo funerario y único de su tipo que se conserva en toda la península ibérica
En una plaza extremeña se alza un vestigio romano que desafía al tiempo por su altura, su simbolismo y su rareza arquitectónica. Un monumento funerario excepcional que estuvo oculto durante siglos
El monumento romano que tienes que ver una vez en la vida en Extremadura. (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena)
En el corazón de Extremadura se conserva un vestigio romano que destaca por su singularidad arquitectónica y su excepcional estado de preservación. Se trata de un monumento funerario erigido en época imperial, único en toda la península ibérica, que sorprende tanto por su altura como por su compleja historia de reutilización y restauración. Su presencia domina el espacio urbano y conecta al visitante con el pasado romano de la región.
Este monumento es el Dístylo de Zalamea de la Serena, situado en la plaza de la Constitución de este municipio de la provincia de Badajoz, recientemente reconocido como Nuevo Pueblo Mágico de España. Datado en el año 102 d. C., se trata de un monumento conmemorativo funerario levantado en honor al emperadorTrajano, cuando la ciudad romana era conocida como Iulipa. Originalmente se encontraba fuera del recinto amurallado, aunque durante siglos quedó integrado en la torre campanario de la iglesia parroquial, que lo utilizó como estructura hasta su recuperación en el siglo XX.
Un monumento único en la península ibérica
Con una altura de 23,23 metros, el Dístyloes el más elevado de su tipología y el único de estas características conservado en España. Fue declarado Monumento Nacional en 1931, reconocimiento que subrayó su relevancia histórica y artística. Su restauración comenzó en 1961 bajo la dirección de los arquitectos José Menéndez Pidal y Antonio García Bellido, quienes devolvieron al conjunto su condición de obra exenta tras tres años de trabajos, eliminando los añadidos posteriores que ocultaban su fisonomía original.
Desde el punto de vista constructivo, el monumento se organiza sobre un podium apoyado directamente en la roca madre, seguido de un basamento articulado mediante pilastras. Sobre este se alzan dos columnas estriadas de más de diez metros de altura, rematadas por capiteles corintios y un entablamento sobrio que conserva una inscripción dedicada al emperador. Todo el conjunto está realizado en piedra de sillería granítica, colocada en hileras horizontales, lo que refuerza su monumentalidad y lo convierte en una de lasjoyas del legado romano en Extremadura.
En el corazón de Extremadura se conserva un vestigio romano que destaca por su singularidad arquitectónica y su excepcional estado de preservación. Se trata de un monumento funerario erigido en época imperial, único en toda la península ibérica, que sorprende tanto por su altura como por su compleja historia de reutilización y restauración. Su presencia domina el espacio urbano y conecta al visitante con el pasado romano de la región.