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El diminuto pueblo de La Rioja que cautiva en invierno: solo 15 habitantes y símbolo de la despoblación rural
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SU TESORO, EL SILENCIO

El diminuto pueblo de La Rioja que cautiva en invierno: solo 15 habitantes y símbolo de la despoblación rural

Es uno de los pueblos más pequeños de La Rioja y apenas aparece en los mapas turísticos, pero en invierno atrae por su silencio, sus casas de piedra y el trazado intacto de sus calles

Foto: Panorámica de un enclave riojano asentado entre laderas escalonadas y campos de secano. (Extraída de Facebook)
Panorámica de un enclave riojano asentado entre laderas escalonadas y campos de secano. (Extraída de Facebook)

Calles empedradas, casas de piedra perfectamente conservadas y un silencio que envuelve como una manta en pleno invierno. En este pequeño rincón de La Rioja, el turismo masivo no ha llegado y las prisas no tienen cabida. Pocos lo conocen, pero quienes lo descubren no lo olvidan.

Se llama Valdemadera y es uno de los municipios más pequeños y menos poblados de toda la comunidad autónoma. Con apenas 15 habitantes censados, según los últimos datos del INE, este pueblo de la comarca de Cervera del Río Alhama se ha convertido en un símbolo vivo de la despoblación rural. Situado a 971 metros de altitud, conserva intacta su arquitectura tradicional de sierra: calles estrechas, casas de piedra, lavaderos y ermitas que mantienen la esencia de otra época.

Tradición intacta entre montañas y barrancos

El aislamiento geográfico de Valdemadera, enclavado en las estribaciones de la Sierra de Alcarama, ha favorecido la conservación de un entorno natural apenas alterado. Desde el pueblo parten rutas senderistas que recorren montes, pinares, barrancos y terrazas agrícolas. El Moncayo se dibuja al fondo, como una silueta azulada que vigila el valle. Además de su iglesia parroquial de la Concepción y la ermita de San Pelayo, destacan construcciones agroganaderas como corrales y pajares, que forman parte del patrimonio rural.

La homogeneidad arquitectónica y la ausencia de nuevas edificaciones le han valido menciones en guías de turismo rural como la Guía Repsol. El silencio, solo roto por el viento o algún jilguero, refuerza su atractivo para quienes buscan desconectar y reencontrarse con la calma. Esa autenticidad, sumada a la falta de tráfico, lo convierte en un lugar donde el tiempo parece haberse detenido y donde la paz es, quizá, su mayor tesoro.

Innovación digital en el corazón de la España vacía

Valdemadera ha demostrado que modernidad y mundo rural no están reñidos. En 2024 recibió el premio al "Pueblo más digital" de La Rioja gracias a la implicación de sus vecinos en el programa Digitalízate con La Rioja. Fue el municipio con mayor porcentaje de población formada en competencias tecnológicas, un hito aún más significativo por tratarse de uno de los más envejecidos de la comunidad.

Llegar hasta este enclave requiere tomar la carretera LR-284 desde Aguilar del Río Alhama. El acceso no es sencillo, pero precisamente eso ha contribuido a mantener intacto su paisaje y su ritmo pausado. Aunque no dispone de alojamientos propios, en los alrededores es posible hospedarse en casas rurales como Las Abadías (San Felices, Soria), que ofrece croquetas caseras, bacalao confitado, huevos trufados y helado de tomillo, o el Albergue Turístico Tierras Altas (Fuentes de Magaña, Soria), que dispone de habitaciones familiares desde 96 euros, desayuno a la carta y actividades como senderismo, billar y ping pong.

Calles empedradas, casas de piedra perfectamente conservadas y un silencio que envuelve como una manta en pleno invierno. En este pequeño rincón de La Rioja, el turismo masivo no ha llegado y las prisas no tienen cabida. Pocos lo conocen, pero quienes lo descubren no lo olvidan.

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