La calle de Galicia donde mejor se come en España: con su propio circuito de París-Dakar
En apenas unos metros, tradición, producto y ambiente se combinan para convertir cada parada en una experiencia que va mucho más allá de sentarse a comer
La calle de Galicia donde mejor se come en España. (Turismo de Santiago de Compostela)
Hay un tramo del casco históricodeSantiago de Compostela que se ha convertido en referencia para quienes buscan dónde comer bien en Galicia y, además, hacerlo con variedad y ambiente. En apenas unos pasos, la oferta se multiplica hasta el punto de que muchos la describen como un pequeño mapa gastronómico a escala: barras, tabernas y restaurantes alineados casi sin respiro, con vitrinas que anuncian producto del mar y pizarras que cambian al ritmo del día. No es raro que se hable de ‘peregrinaje gastronómico’ porque, literalmente, esta zona lleva siglos recibiendo viajeros con hambre de ruta y de mesa.
La protagonista es la Rúa do Franco,una calle de unos 150 metros en la que se concentran alrededor de 80 bares, tabernas y restaurantes. Su fama ha cruzado fronteras y publicaciones como Viajar la han definido como: "Meta de peregrinaje gastronómico". La explicación no está solo en la cantidad de locales, sino en su historia: ya en la Edad Media, tras completar el Camino de Santiago, los peregrinos acudían aquí a buscar comida y cama. De hecho, el término ‘Franco’ se asocia a aquellos caminantes y también a la tradición hostelera que se asentó para atenderlos.
Qué pedir y cómo recorrerla sin perderse entre tantas paradas
Hoy, el trazado ligeramente curvo y las fachadas de piedra mantienen ese aire antiguo, mientras la cocina presume de producto. El marisco es el gran reclamo: percebes, almejas, nécoras, centollas o cigalas suelen servirse con preparaciones sencillas, porque el protagonismo es del ingrediente. El pulpo también tiene un lugar propio, ya sea á feira, a la plancha o incluso en empanada, junto a caldos tradicionales, pescados y postres como la tarta de Santiago. Y, entre parada y parada, la calle funciona como un ritual social: compartir mesa, escuchar acentos de medio mundo y dejarse guiar por los aromas de cada cocina.
Elegir un único sitio no es fácil, pero hay nombres que se repiten en la memoria colectiva. El Trafalgar destaca por sus mejillones picantes, conocidos como ‘tigres rabiosos’; y en el antiguo Abellá (hoy Vila 64) sigue triunfando la tapa de ‘cocodrilo’. Además, pervive la popular ruta ‘París-Dakar’, que arranca en el bar O París y termina en el Dakar, encadenando vino y tapa en cada alto. Una forma de recorrer la Rúa do Franco entendiendo por qué, en tan poco espacio, se concentra tanto sabor.
Hay un tramo del casco históricodeSantiago de Compostela que se ha convertido en referencia para quienes buscan dónde comer bien en Galicia y, además, hacerlo con variedad y ambiente. En apenas unos pasos, la oferta se multiplica hasta el punto de que muchos la describen como un pequeño mapa gastronómico a escala: barras, tabernas y restaurantes alineados casi sin respiro, con vitrinas que anuncian producto del mar y pizarras que cambian al ritmo del día. No es raro que se hable de ‘peregrinaje gastronómico’ porque, literalmente, esta zona lleva siglos recibiendo viajeros con hambre de ruta y de mesa.