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La Alhambra perdida de Madrid: así era la joya arquitectónica de inspiración neoárabe que desapareció de El Retiro en los años 50
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La Alhambra perdida de Madrid: así era la joya arquitectónica de inspiración neoárabe que desapareció de El Retiro en los años 50

Con una cúpula dorada, arcos de herradura y vistas privilegiadas al estanque, este edificio ejecutado por Ricardo Velázquez Bosco fue una de las construcciones más singulares de Madrid

Foto: Edificio de estilo neoárabe, con claras evocaciones de la Alhambra de Granada, que se levantó junto al Palacio de Cristal de El Retiro. (Archivo)
Edificio de estilo neoárabe, con claras evocaciones de la Alhambra de Granada, que se levantó junto al Palacio de Cristal de El Retiro. (Archivo)

Un edificio de estilo neoárabe, levantado junto al Palacio de Cristal, desapareció del parque de El Retiro en los años 50, dejando tras de sí un vacío patrimonial difícil de llenar. Su cúpula dorada, su gruta artificial y su diseño inspirado en la Alhambra de Granada lo convirtieron en un icono efímero del exotismo arquitectónico en Madrid.

Durante décadas, quienes paseaban por el pulmón verde de la capital podían toparse con una construcción que rompía con todo lo conocido. Rodeado de vegetación exuberante y erigido sobre un montículo artificial, el Pabellón Árabe parecía una visión fugaz de Oriente en pleno corazón de la ciudad. Hoy, de aquel edificio solo quedan fotografías en sepia y el recuerdo difuso de una joya arquitectónica que se desvaneció entre los árboles del parque, como si nunca hubiese existido.

Un palacio exótico entre estanques y senderos

Concebido como parte de la Exposición Nacional de Minería de 1883, el llamado oficialmente Pabellón Real de los Jardines del Buen Retiro fue proyectado por el ingeniero Enrique de Nouvión y ejecutado por Ricardo Velázquez Bosco, con la colaboración del ceramista Daniel Zuloaga. Su estilo historicista neoárabe evocaba los salones de la Alhambra, con arcos de herradura, yeserías delicadas y una gran cúpula bulbosa decorada con escamas doradas.

Desde fuera daba la impresión de tener dos plantas, pero el interior era un espacio completamente diáfano, pensado más como ornamento paisajístico que como edificio funcional. Su ubicación, justo frente al Palacio de Cristal y sobre una gruta artificial, lo convertía en un mirador privilegiado de El Retiro. De hecho, nunca se concibió para albergar exposiciones, sino para añadir un punto de fantasía al paisaje urbano madrileño.

El paso del tiempo y la desaparición del Pabellón Árabe

Aunque su función principal era estética, el pabellón participó en algunas citas destacadas como la Exposición General de las Islas Filipinas en 1887 y la Exposición de Bellas Artes de 1908. Sin embargo, su carácter efímero y los escasos recursos destinados a su mantenimiento provocaron un deterioro progresivo. A mediados del siglo XX, el edificio fue derribado debido a su mal estado de conservación, desapareciendo para siempre del mapa del parque.

Desde entonces, su ausencia ha dejado una herida simbólica en el patrimonio del Parque del Retiro. En los últimos años, algunas voces han reclamado su reconstrucción, como parte de los presupuestos participativos del Ayuntamiento, proponiendo su recuperación como espacio cultural o mirador. Sin embargo, el proyecto no ha prosperado y el Pabellón Árabe sigue siendo solo una postal del pasado.

placeholder Imagen del desaparecido Pabellón Árabe del Retiro. (Pinterest)
Imagen del desaparecido Pabellón Árabe del Retiro. (Pinterest)

Un símbolo del orientalismo que marcó época

La historia de esta construcción es también la historia de una corriente estética que marcó la arquitectura madrileña de finales del siglo XIX. La fascinación por el orientalismo y la búsqueda de estilos que evocaran mundos lejanos se tradujo en edificios como el desaparecido Palacio de Anglada o el propio Palacio de Cristal. El Pabellón Árabe fue, quizá, su expresión más fantasiosa.

Hoy, quienes pasean por los senderos de El Retiro, desconocen que junto al estanque del Palacio de Cristal hubo una vez una pequeña Alhambra madrileña. Una arquitectura soñada, que durante décadas ofreció un rincón mágico y fotogénico, y que desapareció sin dejar rastro físico, pero no sin dejar memoria.

Un edificio de estilo neoárabe, levantado junto al Palacio de Cristal, desapareció del parque de El Retiro en los años 50, dejando tras de sí un vacío patrimonial difícil de llenar. Su cúpula dorada, su gruta artificial y su diseño inspirado en la Alhambra de Granada lo convirtieron en un icono efímero del exotismo arquitectónico en Madrid.

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