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El peculiar monumento que podremos contemplar en Segovia: uno de los selfies más diabólicos de la región
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Escapada ocasional

El peculiar monumento que podremos contemplar en Segovia: uno de los selfies más diabólicos de la región

Esta traviesa escultura se ha convertido en uno de los atractivos más curiosos en cuestión de unos pocos años desde su instalación.

Foto: Esta escultura es una de las más visitadas de toda Segovia. (Tripadvisor)
Esta escultura es una de las más visitadas de toda Segovia. (Tripadvisor)

Una de las mejores formas de conocer la historia de un lugar es prestando atención a lo que nos cuentan sus calles y edificios. A través del entramado urbano que estas forman, podremos enterarnos de los diferentes pueblos que dejaron huella en ella o los restos de acontecimientos que marcaron la percepción del lugar. Los monumentos son una buena muestra de ello, aunque también pueden responder a las inquietudes más curiosas que se plantean diferentes artistas.

Podemos encontrar uno de estos peculiares ejemplos en la ciudad de Segovia. Y es que, en las proximidades de su emblemático acueducto, podremos cruzar nuestro camino con el extravagante Diablillo de Segovia. Esta obra del autor José Antonio Abella representa a un caricaturesco demonio que se realiza un ‘selfie’ con su teléfono móvil con la icónica estructura de fondo.

Foto: curioso-monumento-esconde-calles-madrid-escultura

La estatua, realizada en bronce e instalada en el año 2019, destaca por cuidar hasta sus más ínfimos detalles, como sus cuernos o pezuñas. Sin embargo, su expresión facial no refleja maldad, sino que ilustra una mueca picaresca con la que se ha ganado el profundo cariño de residentes y visitantes, ya que podría encajar en cualquier fábula infantil como personaje travieso.

Escultura pícara

Dicha escultura no busca más que reflejar el lado más cómico y desenfadado de la urbe. Y es que este diablillo se ubica inicialmente en una esquina cercana al imponente acueducto, siendo desplazado a la Plaza de Díaz Sanz para que la criatura gozara de una mayor exhibición y ocupase una zona más concurrida de la ciudad.

Su figura surge de una antigua historia local, en la que una joven aguadora hacía un pacto con el diablo en el que ofrecía su alma si este lograba construir un acueducto en una sola noche. Si bien el demonio consiguió levantar toda su estructura en plena oscuridad, los primeros rayos de sol lo pillaron colocando la última piedra que quedaba para culminarla, librando a la joven de la apuesta y dejando el que es uno de los mayores símbolos de Segovia para la posteridad.

Esta es solo una muestra más de que el arte no solamente está para recordar grandes eventos que marcaron a la humanidad. También sirve para hacer tácitos los rasgos más identitarios de un lugar, que si bien pueden pasar desapercibidos a ojos de la mayoría, suelen ser definitorios de su gente y estilo de vida.

Una de las mejores formas de conocer la historia de un lugar es prestando atención a lo que nos cuentan sus calles y edificios. A través del entramado urbano que estas forman, podremos enterarnos de los diferentes pueblos que dejaron huella en ella o los restos de acontecimientos que marcaron la percepción del lugar. Los monumentos son una buena muestra de ello, aunque también pueden responder a las inquietudes más curiosas que se plantean diferentes artistas.

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