El nuevo Parador que abre este año: en una fortaleza del siglo XVI en este rincón Patrimonio de la Humanidad
Una fortaleza cerrada durante décadas está a punto de recuperar protagonismo con una apertura muy esperada. Historia, patrimonio y una ambición turística clara se dan la mano en uno de los enclaves más valiosos del Mediterráneo
Una apertura llamada a marcar un antes y un después en el turismo cultural de Baleares está a punto de materializarse en 2026. La red de Paradores suma una nueva dirección en un enclave histórico de primer nivel, con la promesa de convertirse en una de sus grandes joyas y con un calendario ya fijado: acto oficial el 23 de febrero y primeras estancias desde el 10 de marzo. La clave no está solo en el alojamiento, sino en el escenario: una fortaleza del siglo XVI dentro de un conjunto reconocido como Patrimonio de la Humanidad, rehabilitado tras años de trabajo y una inversión superior a los43 millones de euros, con la ambición de atraer un viajero que busque historia, calma y vistas al Mediterráneo.
El interior del Parador conserva restos arqueológicos. (Paradores)
El protagonista es el Parador de Ibiza, el primero que abre en Baleares y el número 99 de la red. Se ubica en lo más alto de Dalt Vila, en el antiguo Castillo de la Almudaina, un punto estratégico cargado de capas históricas y con panorámicas privilegiadas al puerto, al campanario de la Catedral y al mar. Según remarcó la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez: “Este establecimiento no será uno más” y nace con “una clara vocación” de fomentar el interés patrimonial de la isla y “atraer un turismo cultural respetuoso”. Además, ya se pueden realizar reservas a través de la web de Paradores para estancias a partir de marzo.
Patrimonio rehabilitado y un centro de interpretación dentro del hotel
El proyecto arrancó en2004, cuando se decidió dar uso hotelero a la fortaleza, cerrada al público desde la década de 1980. Las obras comenzaron en 2009, pero la aparición de restos arqueológicos obligó a replantear la intervención, paralizándose en 2012 y retomándose en 2019. Uno de los hitos es la musealización de nueve catas arqueológicas mediante un centro de interpretación integrado en el propio Parador, con apoyo de infografías, cartelería y proyecciones audiovisuales para explicar los hallazgos. Parte de esas catas se han restaurado para poder visitarse, de modo que el alojamiento se convierte también en un activo cultural vinculado al conjunto de Dalt Vila, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1999.
La zona wellness del Parador. (Paradores)
En lo hotelero, el Parador de Ibiza contará con41 habitaciones distribuidas en cinco edificios, además de zona wellness, piscina exterior con solárium, cafetería, restaurante, salones y terrazas. El antiguo patio de armas, cubierto con una arquitectura textil ligera, sumará un pequeño auditorio con vistas y capacidad para acoger eventos nocturnos. A ello se añade una propuesta artística con pintura, escultura, fotografía, instalación y cerámica, inspirada en la luz y el mar, concebida para dialogar con la arquitectura histórica y los restos arqueológicos.
Una apertura llamada a marcar un antes y un después en el turismo cultural de Baleares está a punto de materializarse en 2026. La red de Paradores suma una nueva dirección en un enclave histórico de primer nivel, con la promesa de convertirse en una de sus grandes joyas y con un calendario ya fijado: acto oficial el 23 de febrero y primeras estancias desde el 10 de marzo. La clave no está solo en el alojamiento, sino en el escenario: una fortaleza del siglo XVI dentro de un conjunto reconocido como Patrimonio de la Humanidad, rehabilitado tras años de trabajo y una inversión superior a los43 millones de euros, con la ambición de atraer un viajero que busque historia, calma y vistas al Mediterráneo.