El pueblo costero del sur de España que es una joya y se ha convertido en el nuevo favorito de los británicos: mejor que Marbella o Benidorm
Lejos del turismo masivo, un rincón de la Costa del Sol está logrando conquistar cada vez a más viajeros extranjeros gracias a su mezcla de tradición, naturaleza y calidad de vida
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España sigue reforzando su posición como uno de los grandes destinos turísticos del mundo y los datos no dejan lugar a dudas. Millones de viajeros internacionales eligen cada año nuestro país por el clima, la gastronomía y el estilo de vida. Entre todos ellos, los británicos continúan siendo uno de los públicos más fieles. Sin embargo, algo está cambiando en su forma de viajar. Cada vez miran menos a los grandes iconos del turismo masivo y más a lugares con identidad propia. Y en ese nuevo mapa de preferencias hay un nombre que está ganando cada vez más peso: Estepona.
Durante décadas, el turismo del Reino Unido ha estado estrechamente ligado a destinos como Marbella o Benidorm, sinónimo de sol, playa y ocio asegurado. Hoy, muchos viajeros buscan algo distinto. Prefieren rincones más tranquilos, menos saturados y con más vida local. Estepona, en el extremo occidental de la Costa del Sol, parece que encaja a la perfección en ese perfil. Y es por eso por lo que se ha colado en las recomendaciones de la prensa británica y en las listas de escapadas mejor valoradas. "Presume de una costa y playas impresionantes, pero recibe muchos menos turistas que algunos de los destinos vacacionales más conocidos del país", aseguran en un artículo publicado recientemente.
Estepona ha sabido crecer sin perder su esencia. Nació como un pequeño núcleo ligado al mar y a la pesca, y ese origen sigue presente tanto en su paisaje como en su carácter. A diferencia de otros municipios costeros transformados por completo por el turismo, aquí todavía se respira ambiente de pueblo, con vecinos que se conocen, bares de toda la vida y un ritmo que resulta especialmente atractivo para quien llega buscando descanso.
Uno de los grandes atractivos de Estepona es su clima. Las temperaturas suaves durante todo el año la convierten en una opción ideal incluso fuera de la temporada alta. En invierno, el termómetro rara vez baja de los diez grados y los días soleados son frecuentes, una ventaja clave para quienes huyen del frío del norte de Europa. Este detalle explica por qué muchos británicos no solo la visitan, sino que repiten o incluso deciden pasar largas temporadas.
El corazón del municipio es su casco antiguo, considerado por muchos como uno de los más cuidados y floridos de España. En los últimos años, el Ayuntamiento ha impulsado una profunda transformación urbana que ha peatonalizado decenas de calles. El resultado es un entramado de vías blancas adornadas con miles de macetas de colores, donde cada calle tiene su propio estilo. Pasear por esta zona es hacerlo sin prisas, descubriendo plazas tranquilas, pequeñas tiendas y rincones que parecen pensados para ser fotografiados.
Estepona también ha apostado por llevar el arte a la calle. Buena parte de su atractivo reside en su condición de museo al aire libre. Más de medio centenar de murales decoran fachadas de edificios repartidos por toda la ciudad, algunos de dimensiones monumentales.
Entre sus espacios más singulares destaca el Orquidario, uno de los mayores parques botánicos especializados en orquídeas de Europa. Bajo sus cúpulas de cristal se concentran cientos de especies procedentes de todo el mundo, acompañadas por una gran cascada interior que refuerza la sensación de oasis. Es una visita sorprendente tanto para aficionados a la botánica como para quienes simplemente buscan un plan diferente y relajante.
La costa es otro de los grandes argumentos de Estepona. Sus más de veinte kilómetros de litoral ofrecen playas para todos los gustos. Desde amplios arenales urbanos con paseo marítimo y chiringuitos, hasta calas más recogidas y zonas menos frecuentadas donde el ambiente es mucho más tranquilo. Muchas de estas playas cuentan con Bandera Azul, un sello que garantiza la calidad de sus aguas y servicios.
A pocos minutos en coche del centro aparece otro de sus grandes valores añadidos: la naturaleza. La cercana Sierra Bermeja ofrece rutas de senderismo y miradores desde los que, en días despejados, se pueden contemplar vistas de la costa africana y el Peñón de Gibraltar. Esta combinación de mar y montaña en un espacio tan reducido es uno de los aspectos que más destacan quienes descubren Estepona por primera vez.
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