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El precioso claustro de Castilla y León que es uno de los más bonitos de España, según National Geographic
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Se trasladó piedra a piedra

El precioso claustro de Castilla y León que es uno de los más bonitos de España, según National Geographic

Este rincón monumental se ha convertido en una referencia del patrimonio español. Su historia singular y su belleza arquitectónica han llamado la atención de una de las publicaciones de viajes más influyentes del mundo

Foto: El precioso claustro de Castilla y León que es uno de los más bonitos de España. (Catedral de Segovia)
El precioso claustro de Castilla y León que es uno de los más bonitos de España. (Catedral de Segovia)

Hay rincones del patrimonio de Castilla y León que invitan a bajar el ritmo y escuchar el silencio. En pleno corazón de una catedral, un claustro se ha ganado un lugar entre los claustros más bonitos de España por su capacidad para aislar del bullicio sin salir del casco histórico. Ese efecto de retiro —nacido para la meditación y hoy abierto al visitante— lo ha situado, además, en una selección destacada de National Geographic, convirtiéndolo en una visita clave para quienes buscan turismo cultural y arquitectura con historia.

El protagonista es el claustro de la Catedral de Segovia, un conjunto de gótico tardío del siglo XV que encierra una particularidad poco común: fue trasladado piedra a piedra desde la antigua catedral a su ubicación actual. La decisión se enmarca en el contexto posterior a la guerra de los comuneros, cuando la antigua sede quedó maltrecha y Carlos I de España ordenó levantar una nueva catedral, preservando este espacio por su valor. El maestro de cantería Juan Campero asumió el reto bajo contrato, comprometiéndose a desmontarlo, moverlo y montarlo “de la misma manera que ahora está y del mismo ancho y alto”, incluso respondiendo de posibles roturas.

La historia de un traslado que marcó época

Según detalla la propia Catedral de Segovia, se trata de uno de los primeros traslados de estas características realizados en España y se tomó como modelo por las dimensiones y el interés arquitectónico del conjunto. El proceso se desarrolló entre 1525 y 1529, con trabajos que exigieron replantear cimentaciones por el desnivel del nuevo terreno, levantando una plataforma de granito para enrasar con el pavimento de la catedral. El avance fue constante, aunque con ajustes y decisiones de obra que ampliaron costes y plazos, hasta que el claustro quedó oficialmente cerrado el 19 de julio de 1529.

Más allá de la proeza logística, el claustro mantiene una estructura de planta cuadrada, con galerías articuladas en tramos cubiertos por bóvedas de crucería. En cada tramo se abre una ventana que ocupa el ancho entre pilar y pilar, reforzando esa sensación de luz serena que caracteriza estos retiros arquitectónicos. A esa lectura se suma la relevancia de figuras como el arquitecto Juan Guas, asociado al impulso gótico del conjunto, y la presencia de una portada costeada por Isabel la Católica, también procedente de la antigua catedral. El resultado es un espacio que explica, sin artificios, por qué sigue atrayendo a quienes buscan en Segovia algo más que una postal.

Hay rincones del patrimonio de Castilla y León que invitan a bajar el ritmo y escuchar el silencio. En pleno corazón de una catedral, un claustro se ha ganado un lugar entre los claustros más bonitos de España por su capacidad para aislar del bullicio sin salir del casco histórico. Ese efecto de retiro —nacido para la meditación y hoy abierto al visitante— lo ha situado, además, en una selección destacada de National Geographic, convirtiéndolo en una visita clave para quienes buscan turismo cultural y arquitectura con historia.

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