Son muchos los usuarios que encuentran su vida cotidiana demasiado agotadora en múltiples momentos de su vida. Ante este panorama, una de las soluciones más recomendables pasa por realizar una escapada casual alejados de nuestra residencia habitual para desconectar de esta agobiante rutina. Y es que, a lo largo de la geografía española, podemos encontrar lugares donde hospedarnos y aislarnos temporalmente de la fatigante monotonía, siendo los paradores una opción muy a tener en cuenta.
La Rioja es una de esas regiones que esconden tesoros en forma de experiencias para recargar esas energías tan necesarias en el día a día. Entre uno de los más valiosos, se encuentra el Parador de Santo Domingo Bernardo de Fresneda, un antiguo monasterio originario del siglo XVI reconvertido en un alojamiento que combina las comodidades más modernas con un entorno tradicional único.
Levantado a pocos metros del centro histórico del municipio de Santo Domingo de la Calzada, este lugar corresponde a la hospedería que otorga el Convento de San Francisco, edificio construido por orden de Fray Bernardo de Fresneda, antiguo obispo de Zaragoza. Este también diferencia otras partes igual de relevantes, como la iglesia, el taller y el Museo Diocesano.
Paraje de gran calidad
Gracias a la reconstrucción que el emplazamiento sufrió en 1595, podemos disfrutar de diferentes áreas de este parador tan cautivador. Desde su magnífico claustro hasta el patio de novicios, sin olvidar el salón Río Cabado, en el que podremos saciar nuestro apetito con su carta de desayunos realmente apetecibles.
Adentrándonos en las habitaciones, lo primero que nos llamará la atención será la mezcla tan lograda entre un diseño y ambientación tradicional con unos servicios hosteleros de primera categoría. Por otro lado, sus ventanas nos ofrecerán unas vistas de auténtica postal de Santo Domingo de la Calzada, la cual podremos aprovechar para visitar durante nuestra reconfortante visita.
Esta localidad destaca por una arquitectura medieval y renacentista profundamente marcada, alcanzando su máximo exponente en la imponente catedral, así como en las murallas que una vez sirvieron como medida defensiva ante los posibles invasores. La Sierra de la Demanda es el entorno que lo envuelve, y que podemos descubrir a través de rutas de senderismo y turismo rural. Una experiencia que nos devolverá las fuerzas para enfrentar nuestra rutina de nuevo.
Son muchos los usuarios que encuentran su vida cotidiana demasiado agotadora en múltiples momentos de su vida. Ante este panorama, una de las soluciones más recomendables pasa por realizar una escapada casual alejados de nuestra residencia habitual para desconectar de esta agobiante rutina. Y es que, a lo largo de la geografía española, podemos encontrar lugares donde hospedarnos y aislarnos temporalmente de la fatigante monotonía, siendo los paradores una opción muy a tener en cuenta.