El parque natural de Murcia que lleva más de 30 años esperando protección y es una de las grandes joyas del Mediterráneo
Declarado parque regional hace más de 30 años, uno de los tramos costeros más valiosos y menos alterados de la Región de Murcia, situado entre los municipios de Lorca y Águilas, continúa sin el instrumento legal que debería blindarlo
Cala de aguas limpias y arena oscura encajada entre lomas áridas y acantilados del litoral lorquino. (Extraída de X)
Uno de los paraísos más salvajes y mejor conservados del litoral murciano sigue atrapado en un limbo legal desde hace más de tres décadas. El Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope, con su valioso ecosistema costero, carece aún del plan que debería garantizar su protección ambiental.
Declarado Parque Regional en 1992, este enclave situado entre Lorca y Águilas sigue sin contar con un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), herramienta legal imprescindible para regular sus usos, sancionar agresiones y establecer límites claros a la actividad humana. Una anomalía que se prolonga ya durante 33 años y que ha permitido la degradación progresiva de uno de los paisajes más emblemáticos del sureste peninsular.
Una joya ecológica en tierra de nadie
El parque abarca un litoral prácticamente virgen, con calas de aguas limpias, acantilados escarpados, dunas fósiles, ramblas y hábitats esteparios. Entre su flora y fauna destacan especies protegidas como el azufaifo, el eslizón ibérico, el águila perdicera o la emblemática tortuga mora. Pese a estar incluido en laRed Natura 2000como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), la falta de planificación convierte este espacio en un territorio sin seguridad jurídica ni garantías de conservación real.
Ecologistas en Acción ha denunciado en reiteradas ocasiones esta parálisis normativa. El pasado mes de septiembre, la organización presentó un requerimiento formal ante la Consejería de Medio Ambiente reclamando la aprobación urgente del PORN. El colectivo considera que el retraso vulnera la legalidad vigente y deja sin efecto el régimen sancionador, lo que impide frenar la proliferación de actividades perjudiciales dentro del parque.
La ausencia de protección efectiva ha permitido que el parque sufra roturaciones ilegales para cultivos, instalaciones agrícolas sin control y vertidos contaminantes que llegan al mar tras cada episodio de lluvias intensas. Además, la presión turística no deja de crecer: cada verano, las calas reciben cientos de visitantes y vehículos, sin apenas regulación ni infraestructuras adecuadas.
A estos factores se suma el deterioro intencionado del entorno, con incendios provocados en zonas de tarayales protegidos, destrucción de señalización y daños sobre especies en peligro. Mientras tanto, planes como el camping proyectado por el Ayuntamiento de Águilas o el macrocomplejo turístico frustrado en Marina de Cope ilustran una ambición urbanizadora que ha amenazado repetidamente el frágil equilibrio del parque.
Tras las lluvias, algunos caminos de #CalnegreyCaboCopePR pueden estar en mal estado 🚧
Usa el aparcamiento disuasorio para cuidar tu seguridad y el entorno 🚗
— Parque Regional Calnegre y Cabo Cope (@CalnegreyCopePR) January 15, 2026
Un paisaje de alto valor geológico y cultural
Más allá de su riqueza natural, el Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope conserva vestigios históricos como la Torre de Cope, construcción defensiva del siglo XVI erigida para proteger la costa de los ataques piratas. A sus pies, los contrastes del terreno —calizas, tilitas, playas y saladares— conforman un mosaico paisajístico de alto interés científico y turístico.
El parque es también una de las pocas zonas del litoral murciano que ha escapado a la urbanización masiva. Pero su futuro depende de una decisión política que ya acumula décadas de retraso. Sin un marco legal claro, este tesoro mediterráneo sigue expuesto a la erosión, tanto ambiental como institucional. Y el reloj no se detiene.
Uno de los paraísos más salvajes y mejor conservados del litoral murciano sigue atrapado en un limbo legal desde hace más de tres décadas. El Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope, con su valioso ecosistema costero, carece aún del plan que debería garantizar su protección ambiental.