Alójate en este rincón de España: el hotel 'boutique' con un spa de última generación donde se alojaron los reyes y la princesa Leonor
Con un spa de inspiración romana, una cocina de autor y suites que respiran elegancia, este rincón se ha ganado un lugar entre los favoritos de quienes buscan descanso, privacidad y lujo
Zona de spa y bienestar en un exclusivo alojamiento del norte de Navarra, integrado en un entorno natural privilegiado. (Extraída de Facebook)
Situado a solo cinco kilómetros de Pamplona, este hotel boutique de cuatro estrellas superior se ha consolidado como uno de los alojamientos más exclusivos de Navarra. Rodeado de naturaleza y con un spa de última generación, ofrece una experiencia de descanso que ha conquistado incluso a la Familia Real en su última visita oficial a la Comunidad Foral.
Durante su estancia en Navarra, los reyes Felipe y Letizia, acompañados por la princesa Leonor, eligieron este sofisticado complejo ubicado en la urbanización de Gorráiz, dentro del Valle de Egüés. Un enclave de carácter residencial y ambiente sereno, perfecto para una escapada que combina privacidad, confort y proximidad al centro histórico de Pamplona.
El alojamiento que cautivó a la Casa Real
La dirección del hotel no tardó en mostrar su gratitud a través de un comunicado, donde destacaba su orgullo por haber acogido "una visita institucional de enorme simbolismo para Navarra". Con 87 habitaciones decoradas con un estilo clásico renovado —algunas bautizadas con nombres históricos como Juana de Valois o Margarita de Navarra—, el Castillo de Gorraiz ofrece distintas categorías con precios que oscilan entre los 104 y los 341 euros por noche, dependiendo de la estancia y los servicios contratados.
El máximo exponente del lujo lo representa su Junior Suite, un espacio distribuido en dos plantas con salón privado, baños completos, lámparas de cristal de bohemia, mobiliario de diseño y sábanas de hilo egipcio. Cada detalle está pensado para quienes buscan una experiencia única de alojamiento a pocos minutos de la capital navarra.
Habitación con vistas al campo de golf en el Hotel Castillo de Gorráiz, en Navarra. (Google)
Spa, gastronomía y tradición navarra
El hotel cuenta con un spa de inspiración romana que combina diseño contemporáneo y tecnología de vanguardia. La zona de aguas incluye una piscina revitalizante a 35 ºC con camas de burbujas y chorros, una piscina de hidromasaje a temperatura constante, una sauna finlandesa (80 ºC con baja humedad), baño de vapor (40 ºC y alta humedad), duchas de contraste, fuente de hielo y una piscina imperial con recorrido de chorros que estimulan la circulación.
La experiencia se desarrolla en un ambiente de elegancia sobria y luz tenue, con detalles decorativos inspirados en los antiguos palacios termales. Tras el circuito, el visitante puede disfrutar de una infusión en el espacio Samovar, rodeado de vegetación, con degustación de aguas aromatizadas con frutas y cítricos para facilitar la rehidratación. Además, el spa ofrece una cuidada carta de tratamientos personalizados en salas con vistas al jardín interior, entre ellas una sala VIP para experiencias exclusivas. El catálogo incluye masajes craneales, antiestrés, deportivos, aromáticos y adaptados para embarazadas, así como rituales corporales como el "Ritual de la Rosa", el "Oasis de Serenidad" (con cuencos tibetanos), el "Reina de Egipto" (con barros del mar Muerto) o el ritual posparto. El circuito termal tiene un precio de 25 euros por persona de martes a jueves, a partir de las 16:00 horas, y de 30 euros los viernes, sábados, domingos y festivos.
La oferta gastronómica no se queda atrás. El restaurante La Veranda, bajo la batuta del chef Andrés Peñas, apuesta por productos de cercanía y platos que rinden homenaje al recetario navarro. Entre los entrantes destacan propuestas como la chistorra artesana de Arbizu, el carpaccio de vacuno mayor con lascas de parmesano y vinagreta de Módena, o el huevo de caserío a 65 grados con setas silvestres y aceite de trufa de la Valdorba. Como platos principales, se puede elegir entre pescados como el rapito a la parrilla estilo Orio o el rodaballo del Cantábrico, y carnes como el pichón de caserío guisado al estilo tradicional de la Ultzama o el chuletón de vaca a la brasa.
Para el final, brillan postres como la tarta de queso especial al horno, la cuajada con sabor a "Kizkilurrin" de la Venta de Ultzama, o el icónico "Princesa de chocolate", una creación que combina textura, intensidad y un guiño dulce a la visita de la heredera al trono. El restaurante también ofrece menús ejecutivos a mediodía desde 45 euros, con platos compartidos y opciones de pescado o carne, acompañados por vinos D.O. Navarra, aguas minerales y café frappé.
Además de sus servicios de restauración y bienestar, el hotel dispone de sala lounge, parking cubierto con zona Tesla Destination Charger, espacios "bike friendly" y áreas de lectura junto a la chimenea. Cada rincón del complejo está diseñado para ofrecer tranquilidad, exclusividad y una conexión directa con el entorno natural de Gorráiz.
Su combinación de discreción, calidad y elegancia lo ha convertido en una opción preferente para quienes visitan Navarra en busca de un refugio con encanto. Ahora, con el respaldo simbólico de la Casa Real, su prestigio no ha hecho más que consolidarse.
Situado a solo cinco kilómetros de Pamplona, este hotel boutique de cuatro estrellas superior se ha consolidado como uno de los alojamientos más exclusivos de Navarra. Rodeado de naturaleza y con un spa de última generación, ofrece una experiencia de descanso que ha conquistado incluso a la Familia Real en su última visita oficial a la Comunidad Foral.