El pueblo de Castilla y León que el escritor Julio Llamazares ha convertido en protagonista de su último libro: con joyas del románico
Un reciente viaje literario ha vuelto a situar uno de estos enclaves en el mapa cultural y patrimonial de Palencia, convirtiéndolo en un destino por descubrir
El pueblo de Castilla y León que el escritor Julio Llamazares ha convertido en protagonista de su último libro. (Turismo de Palencia)
Hay pueblos de la meseta que parecen suspendidos en el tiempo, lugares donde la historia se percibe incluso cuando la niebla cubre el horizonte y el paisaje apenas se deja ver. En uno de estos enclaves, situado en el corazón de Castilla y León y marcado por el paso de una de las grandes rutas culturales de Europa, el patrimonio monumental resiste al olvido y a la despoblación. Iglesias, monasterios y puentes medievales conforman un escenario que no solo atrae a viajeros y peregrinos, sino que también ha despertado recientemente el interés literario, convirtiendo a la localidad en protagonista de un relato íntimo y evocador.
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Ese lugar es Carrión de los Condes, en la provincia dePalencia, un municipio de alrededor de dos mil habitantes que el escritor Julio Llamazares ha situado en el centro de su último libro, El viaje de mi padre. Ubicado en plena Tierra de Campos y a orillas del río Carrión, este enclave del Camino de Santiago concentra algunas de las joyas más relevantes delrománico español. No es casual que el autor lo describa como “un destino obligado para los enamorados del arte románico”, una afirmación que se confirma al recorrer su casco histórico.
Un legado románico clave en la Ruta Jacobea
La entrada a la villa a través del Puente Mayor actúa como un acceso monumental que subraya su profunda vinculación con el Camino Francés. En el centro urbano, la iglesia de Santa María del Camino destaca por su galería porticada y por una historia que se remonta al siglo XII, en tiempos de Alfonso VII. Muy cerca, la iglesia de Santiagoconcentra buena parte del protagonismo patrimonial gracias a su célebre friso románico, presidido por un imponenteCristo en Majestad flanqueado por los Apóstoles y los símbolos de los Evangelistas, considerado uno de los conjuntos escultóricos más sobresalientes del románico en España.
El recorrido patrimonial se completa con el monasterio de San Zoilo, fundado en el siglo XI y declarado Bien de Interés Cultural, cuyo claustro renacentista convive con vestigios románicos que recuerdan su relevancia medieval como centro religioso y hospitalario. Junto a él, el Real Monasterio de Santa Clara, el Teatro Sarabia, el antiguo ayuntamiento y las casas solariegas blasonadas refuerzan la identidad histórica de la villa. A este legado se suma una tradición conventual que pervive en sus dulces artesanos, una despedida simbólica que, como su patrimonio, resume el carácter sereno y atemporal de Carrión de los Condes.
Hay pueblos de la meseta que parecen suspendidos en el tiempo, lugares donde la historia se percibe incluso cuando la niebla cubre el horizonte y el paisaje apenas se deja ver. En uno de estos enclaves, situado en el corazón de Castilla y León y marcado por el paso de una de las grandes rutas culturales de Europa, el patrimonio monumental resiste al olvido y a la despoblación. Iglesias, monasterios y puentes medievales conforman un escenario que no solo atrae a viajeros y peregrinos, sino que también ha despertado recientemente el interés literario, convirtiendo a la localidad en protagonista de un relato íntimo y evocador.