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Ni Laguardia ni Samaniego: el pueblo vasco de 300 habitantes que bate récords de bodegas y es perfecto para visitar en enero
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MÁS DE 40 BODEGAS ACTIVAS

Ni Laguardia ni Samaniego: el pueblo vasco de 300 habitantes que bate récords de bodegas y es perfecto para visitar en enero

Entre colinas de viñedos y caseríos de piedra se encuentra uno de los pueblos más singulares del norte de España. Tranquilo en invierno y con un récord sorprendente que lo sitúa por delante de destinos mucho más conocidos en el mapa vinícola

Foto: Arquitectura contemporánea integrada en un entorno histórico y rural de La Rioja Alavesa. (Hotel Viura)
Arquitectura contemporánea integrada en un entorno histórico y rural de La Rioja Alavesa. (Hotel Viura)

Villabuena de Álava no es solo una joya desconocida en la Rioja Alavesa, sino también un destino insólito que combina bodegas históricas, paisaje vinícola y encanto rural. En enero, lejos del bullicio turístico, este pequeño municipio se revela como un lugar ideal para saborear el vino sin prisas y disfrutar de su arquitectura entre cepas y calados centenarios.

A pesar de su cercanía con localidades como Laguardia o Samaniego, este pueblo vasco de apenas 300 habitantes guarda un récord que lo convierte en un caso único en el mundo: alberga más de 40 bodegas dentro de su término municipal, lo que supone una de las mayores densidades de bodegas por habitante del planeta. Cada rincón de su entramado urbano habla de vino, desde las casas solariegas hasta los portones que esconden lagares y calados familiares.

Una cultura vinícola que se vive calle a calle

En Villabuena de Álava no hay grandes grupos ni macroproyectos. Lo que define al municipio es una tradición viva que ha pasado de generación en generación. Bodegas como Luis Cañas, Izadi, Viña Salceda o Baigorri son solo algunas de las más reconocidas que mantienen viva esta herencia, combinando métodos tradicionales con excelencia enológica. Muchas de las bodegas siguen elaborando el vino en las mismas casas donde se plantaron las primeras cepas, apostando por métodos manuales y la continuidad de la maceración carbónica, tan característica de esta zona de la Denominación de Origen Calificada Rioja.

La disposición del pueblo, cruzado por el arroyo Herrera y rodeado de viñedos, favorece un paseo donde la arquitectura y el paisaje se entrelazan sin interrupción. Aquí el vino no solo se produce: se respira. Y todo ello sin renunciar al diseño contemporáneo, como demuestra el Hotel Viura, un edificio vanguardista de cubos superpuestos que esconde en su interior un antiguo pasadizo del siglo XVI reconvertido hoy en bodega subterránea. Este alojamiento, rodeado de cepas y montañas, ofrece también un restaurante de cocina local con vistas a la iglesia de San Andrés, y se ha convertido en un punto de referencia para los viajeros que quieren sumergirse en el corazón del enoturismo vasco.

Qué ver, qué comer y por qué volver

Más allá del vino, Villabuena invita a descubrir un patrimonio discreto pero valioso. Desde la iglesia parroquial de San Andrés, de origen renacentista, hasta la Casa del Indiano o la Casa del Marqués de Solana, sus calles revelan historias entre piedra y barricas. En los alrededores, los lagares rupestres excavados en roca recuerdan técnicas ancestrales de elaboración que sobreviven como memoria viva del territorio. También merece la pena acercarse hasta la ermita de San Torcuato y Santa María, situada en un alto cercano al pueblo, desde donde se obtienen vistas privilegiadas sobre los viñedos y la sierra de Toloño.

La experiencia no estaría completa sin sentarse a la mesa. En este rincón de Álava se puede disfrutar de la cocina tradicional vasca maridada con tintos de autor: chuletillas al sarmiento, pimientos del piquillo o embutidos artesanos que encuentran su mejor aliado en una copa servida a pocos metros del viñedo de origen.

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Con acceso cómodo desde Logroño, a solo 25 kilómetros, o Vitoria, a poco más de una hora por carretera, y rodeado por algunos de los nombres más prestigiosos del vino español, Villabuena de Álava se perfila como una escapada perfecta para quienes buscan autenticidad, sabor y sosiego. Se puede llegar fácilmente por la carretera A-124, que atraviesa paisajes ondulados salpicados de viñedos en el corazón de la Rioja Alavesa. Un destino discreto que, sin embargo, guarda uno de los secretos mejor conservados del mapa vinícola europeo.

Villabuena de Álava no es solo una joya desconocida en la Rioja Alavesa, sino también un destino insólito que combina bodegas históricas, paisaje vinícola y encanto rural. En enero, lejos del bullicio turístico, este pequeño municipio se revela como un lugar ideal para saborear el vino sin prisas y disfrutar de su arquitectura entre cepas y calados centenarios.

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