Seguro que no lo sabías: esta es la única ciudad de España que conserva un monumento simbólico compartido con Cuba
En España, existe un paseo histórico que comparte nombre, espíritu y simbolismo con el malecón más famoso del Caribe. Un vínculo inesperado que atraviesa siglos de historia y une dos culturas separadas por un océano
Hoy, este enclave de España es uno de los grandes refugios naturales de la ciudad. (Google)
Pocas ciudades pueden presumir de compartir un símbolo urbanocon otra situada a más de 7.000 kilómetros. Pero solo una urbe española mantiene ese nexo histórico con La Habana a través de un paseo emblemático que, además de ser además de ser un icono local con siglos de historia, encierra un legado común con la capital cubana.
Se trata de un lugar con siglos de historia, integrado en la vida diaria de Murcia, donde la arquitectura barroca convive con el rumor del río y la huerta. Aunque hoy es uno de los paseos más frecuentados por vecinos y visitantes, su origen fue muy distinto: nació como muro de contención ante las devastadoras crecidas del río Segura y ha evolucionado hasta convertirse en un bien patrimonial de primer orden.
De barrera contra riadas a símbolo compartido
El Paseo del Malecón fue construido en el siglo XV parafrenar las avenidas del río, y su resistencia quedó demostrada durante la riada de Santa Teresa en 1879. Con el paso del tiempo, este espacio defensivo se transformó en un paseo arbolado, jalonado de jardines y esculturas, donde aún hoy se conservan elementos históricos como el León del Malecón o la portada barroca del Huerto de las Bombas.
Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1982 y Bien de Interés Cultural en 1985, recorre 2,3 kilómetros hasta la pedanía de La Arboleja y se ha convertido en uno de los mayores pulmones verdes de la ciudad. Además de acoger la tradicional Feria de septiembre, su diseño y uso lo emparentan con el famoso malecón habanero, una coincidencia urbana que convierte a Murcia en la única ciudad española con este paralelismo simbólico con Cuba.
En el pasado mes de junio, el Gobierno regional estableció una franja de protección de 40 metros a cada lado del Paseo del Malecón, con el objetivo de salvaguardar su valor paisajístico, arquitectónico y ambiental. Este entorno también engloba bienes como el escudo del Huerto de las Bombas, el Colegio de los Hermanos Maristas y la Acequia Mayor Aljufía, configurando un paisaje cultural de gran relevancia.
Sin embargo, la medida fue criticada por la Asociación para la Conservación del Patrimonio de la Huerta de Murcia (Huermur), que considera insuficiente la protección. La entidad anunció entonces alegaciones, al entender que los 40 metros no garantizan la conservación integral del entorno histórico que da sentido al monumento.
La portada barroca del Huerto de las Bombas, uno de los vestigios más emblemáticos del Paseo del Malecón. (Google)
Un paseo con identidad propia
Más allá de las polémicas, el Malecón sigue siendo un espacio vivo. Sus bancos corridos, el acceso flanqueado por farolas históricas y los puntos singulares como La Sartén o el Cruce de las Cuatro Piedras forman parte del imaginario colectivo. A su alrededor, se alzan también edificaciones singulares como casas de principios del siglo XX o el Monasterio de la Beata Ángela Astorch, que enriquecen el conjunto histórico y patrimonial de este rincón de Murcia. Es también una puerta abierta a la huerta, un escenario que conecta la ciudad con su entorno natural y que, por su trazado elevado, permite contemplar uno de los horizontes más verdes del sureste peninsular. El paseo cuenta con accesos desde la calle Plano de San Francisco —junto al Mercado de Verónicas—, así como desde la zona de La Arboleja, lo que facilita su integración como espacio de tránsito, descanso y encuentro en pleno corazón de Murcia.
A diferencia de otros lugares con nombres parecidos, el Malecón murciano mantiene una conexión histórica y simbólica con La Habana, que lo hace único en España. No es solo un paseo: es una obra de ingeniería reconvertida en patrimonio, un vínculo con América y una joya urbana que sigue creciendo entre historia, memoria y naturaleza.
Pocas ciudades pueden presumir de compartir un símbolo urbanocon otra situada a más de 7.000 kilómetros. Pero solo una urbe española mantiene ese nexo histórico con La Habana a través de un paseo emblemático que, además de ser además de ser un icono local con siglos de historia, encierra un legado común con la capital cubana.