Son muchos los ciudadanos que deciden dar la bienvenida al nuevo año de una manera especial. Y es que después de las múltiples reuniones familiares y las comilonas excesivas, más de uno requiere de recargar las pilas en un entorno que se preste a ello. Es por ello que algunos ven esta etapa como momento ideal para desconectar en los ambientes rurales más agradables, siendo Galicia una de las regiones predilectas para ello.
Gran parte de su encanto natural reside especialmente en las aldeas. Una de las más hermosas de toda la geografía de la comunidad autónoma es Ponte Maceira. Perteneciente a la parroquia de Portor y formando parte a su vez del municipio coruñés de Negreira, lo primero que nos llamará la atención nada más poner un pie en el mismo es el río que atraviesa la localidad con un cauce realmente activo.
Es precisamente el puente que lo cruza el mayor atractivo de esta pequeña población de alrededor de 60 habitantes. Datado del siglo XIII y de estilo románico, recibe el nombre de A Ponte Vella, quesirvió de conexión entre los pueblos de Ames y Negreira. Se trata de una de las infraestructuras mejor conservadas de la época de toda la región.
Pueblo de leyenda y con encanto
Su ubicación geográfica se muestra como punto importante de la ruta jacobea perteneciente al Camino de Santiago. De hecho, son varias las leyendas populares que se reúnen alrededor de esta aldea, especialmente las que tienen que ver con el apóstol que da nombre al popular trayecto. Una de las que más destaca hace referencia a la huida de los discípulos de Santiago, escapando de los romanos mientras buscaban el lugar idóneo para dar descanso eterno a dicha figura.
Según las creencias, los perseguidores sufrieron el derrumbe del icónico puente bajo sus pies, justo después de que los discípulos de Santiago hubieran cruzado para evitar ser atrapados por estos, como si de un milagro se tratase. Dicha historia ha servido de motivo a diferentes peregrinos para dejarse caer por el lugar, quedando a su vez cautivados por los tradicionales hórreos que adornan las calles de piedra de la pequeña población.
Estas cualidades hicieron a Ponte Maceira merecedor del título de uno de los pueblos más bonitos de España, siendo el primero de la provincia de A Coruña en ostentar dicho honor. Y que no es para menos, ya que la aldea guarda otras construcciones de gran valor patrimonial, como la Capilla de San Blas o el Pazo de Baladrón, entre otros.
Son muchos los ciudadanos que deciden dar la bienvenida al nuevo año de una manera especial. Y es que después de las múltiples reuniones familiares y las comilonas excesivas, más de uno requiere de recargar las pilas en un entorno que se preste a ello. Es por ello que algunos ven esta etapa como momento ideal para desconectar en los ambientes rurales más agradables, siendo Galicia una de las regiones predilectas para ello.