Escápate este invierno al pueblo de La Rioja donde se elabora un queso de cabra con 700 años de historia y DOP
Entre montañas, pastos de altura y caseríos de piedra, se esconde un tesoro gastronómico con siglos de historia. Aún se elabora de forma artesanal un queso de cabra con Denominación de Origen Protegida que resiste al olvido y conquista paladares
La torre de la iglesia marca el ritmo de un pueblo serrano donde el tiempo parece avanzar más despacio. (ascarioja.com)
Queso de cabra con Denominación de Origen Protegida, recetas ancestrales y paisajes de sierra. Todo esto aguarda en un pequeño pueblo de La Rioja donde el invierno invita a saborear sin prisas la historia, la gastronomía y el silencio. Lejos del turismo masivo, este destino sorprende por su autenticidad.
Rodeado de montañas, caminos fluviales y casonas de piedra, este enclave serrano conserva el espíritu de los Cameros y una receta con siete siglos de historia: el Queso Camerano. Elaborado exclusivamente con leche de cabra de la zona, este producto forma parte del paisaje tanto como el río Iregua o el retablo plateresco de su iglesia parroquial. Aquí, entre huertas y senderos, se comprende por qué esta localidad es una de las mejores puertas de entrada a La Rioja más montañosa.
Un pueblo con historia, arte y sabores únicos
No hace falta caminar mucho para descubrir el pasado ilustre de Torrecilla en Cameros: fue cuna del político Práxedes Mateo-Sagasta, y su legado se conserva en un pequeño espacio museístico dentro del Ayuntamiento. Pero también hay arte escondido en su templo principal, San Martín, donde un tríptico flamenco y una nave sorprendente hacen del interior un tesoro inesperado y poco conocido.
La esencia de este destino no solo se encuentra en sus monumentos, sino en sus ritmos lentos y sus sabores de sierra. Migas, calderetas, embuchados y pimientos asados se combinan con el queso que da fama a la zona, presente en versiones frescas, curadas o semicuradas. Su elaboración responde a una tradición pastoril que pervive gracias a una decena de ganaderos y dos queserías: Lácteos Martínez(marca Los Cameros) y Quesos Celia.
La iglesia de San Martín, con su torre dominante, se erige como referencia de Torrecilla en Cameros. (Turismo La Rioja)
El queso de cabra más al norte de la península
La Denominación de Origen Protegida Queso Camerano, ratificada en 2012, obliga a que la leche provenga de la sierra de Cameros. Aunque la mayoría de ganaderías se encuentran en las laderas más accesibles, el proceso mantiene viva una receta que estuvo al borde de desaparecer. Hoy, la leche se recoge en puntos como Jalón de Cameros y se traslada hasta Haro para su transformación.
El resultado es un queso con carácter: elcurado, con más de 75 días de maduración, ha sido galardonado a nivel internacional. No obstante, el más popular es elsemicurado, de textura firme y sabor equilibrado. En invierno, el fresco también gana protagonismo, gracias a una leche más grasa y rica, ideal para maridar con pan rústico y un vaso de zurracapote.
El entorno ofrece rutas de senderismo por robledales, hayedos y cumbres como el Cerro Plandero. Muy cerca se encuentra el Parque Natural Sierra de Cebollera, con caminos señalizados y cascadas que invitan a desconectar durante todo el año. Los alojamientos rurales, con fachadas de piedra y trato cercano, completan la experiencia en este rincón donde todo gira en torno a la montaña, el río y el tiempo bien vivido.
El interés creciente por losproductos de cercanía ha impulsado la visibilidad del queso camerano más allá de La Rioja, pero sigue siendo en pueblos como Torrecilla donde se conserva su autenticidad. Frente a la producción masiva, aquí se valora la calidad, el origen y el trabajo del pequeño ganadero. Cada pieza refleja el esfuerzo de mantener viva una tradición que forma parte del ADN de la sierra, y que encuentra en este pueblo no solo su cuna histórica, sino también su mejor escaparate.
Queso de cabra con Denominación de Origen Protegida, recetas ancestrales y paisajes de sierra. Todo esto aguarda en un pequeño pueblo de La Rioja donde el invierno invita a saborear sin prisas la historia, la gastronomía y el silencio. Lejos del turismo masivo, este destino sorprende por su autenticidad.