Descubre este pueblo lleno de trampantojos en Extremadura: con cerca de un centenar de pinturas murales en pleno Campo Arañuelo
Entre fachadas y calles tranquilas se esconde un destino donde el arte transforma lo cotidiano en una experiencia sorprendente. Un pequeño municipio extremeño ha convertido sus muros en un relato visual
Descubre este pueblo lleno de trampantojos en Cáceres. (Turismo de Extremadura)
Hay pueblos que sorprenden sin levantar la voz, donde cada paseo se convierte en una experiencia visual inesperada. En pleno Campo Arañuelo, muy cerca de una de las principales vías de comunicación del oeste peninsular, existe una localidad que ha transformado sus calles en un auténtico recorrido artístico. Fachadas, portones y rincones cotidianos esconden escenas que engañan al ojo y obligan al visitante a detenerse, mirar dos veces y dejarse llevar por una historia contada a través de la pintura mural.
Ese lugar es Romangordo, en la provincia de Cáceres, un municipio integrado en la Reserva de la Biosfera de Monfragüe que se ha consolidado como un museo al aire libregracias a la conocidaRuta de los Trampantojos. Cerca de un centenar de pinturas de arte urbano narran la vida, las costumbres, los oficios tradicionales y la memoria colectiva del pueblo, utilizando el trampantojo como recurso principal. Las obras no se colocan al azar: siempre que es posible, la imagen guarda relación con el espacio que ocupa o con la historia familiar vinculada a esa vivienda, lo que refuerza el carácter identitario del recorrido.
Un pueblo que combina arte urbano y patrimonio cultural
Más allá de sus murales, Romangordo cuenta con otros recursos culturales que completan la visita. Destaca el Centro de Interpretación de la Flora, situado en laCasa de los Aromas, que también funciona como oficina de turismo. Este espacio reúne un jardín, un pequeño laboratorio y áreas destinadas a talleres, ofreciendo una aproximación didáctica al entorno natural de la zona. En el mismo municipio se encuentra el Centro de Interpretación de la Ruta de los Ingleses, dedicado a la batalla librada en 1812 durante la Guerra de la Independencia, así como un espacio sobre el Yacimiento Arqueológico de Makhada Al-Balat, declarado Bien de Interés Cultural.
El recorrido patrimonial se completa con el Ecomuseo de la Casa del Tío Cáscoles, una vivienda de principios del siglo XX reconvertida en etnomuseo, que permite comprender cómo eran las construcciones tradicionales, los materiales empleados y la distribución de los hogares. A ello se suma la Iglesia de Santa Catalina, reconocida como Bien de Interés Cultural en 2020, conocida por su artesonado mudéjar y su sobrio altar mayor; y el histórico puente de Albalat sobre el río Tajo, una construcción del siglo XVI que refuerza el valor histórico del entorno. En la parte sureste del término municipal, el Árbol Singular Alcornoque del Veneno aporta un atractivo natural adicional, consolidando a Romangordo como un destino que une arte, historia y paisaje en una propuesta singular dentro de Extremadura.
Hay pueblos que sorprenden sin levantar la voz, donde cada paseo se convierte en una experiencia visual inesperada. En pleno Campo Arañuelo, muy cerca de una de las principales vías de comunicación del oeste peninsular, existe una localidad que ha transformado sus calles en un auténtico recorrido artístico. Fachadas, portones y rincones cotidianos esconden escenas que engañan al ojo y obligan al visitante a detenerse, mirar dos veces y dejarse llevar por una historia contada a través de la pintura mural.