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La piscina cubierta más bonita de España para ir a nadar en invierno está en Castilla y León: en el interior de una torre medieval, bajo bóvedas y vidrieras góticas
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La piscina cubierta más bonita de España para ir a nadar en invierno está en Castilla y León: en el interior de una torre medieval, bajo bóvedas y vidrieras góticas

En plena carretera, hay un lugar donde el invierno se vive de una forma muy distinta. Un baño rodeado de piedra centenaria convierte el frío en parte de una experiencia sorprendente y exclusiva

Foto: La piscina cubierta más bonita de España para ir a nadar en invierno está en Castilla y León. (Landa)
La piscina cubierta más bonita de España para ir a nadar en invierno está en Castilla y León. (Landa)

Hay rincones de la España interior que esconden experiencias inesperadas, capaces de transformar una simple escapada invernal en algo difícil de olvidar. Lejos de los grandes complejos termales o de los destinos de moda, existe un lugar donde el baño se convierte en un ritual casi contemplativo, rodeado de piedra, silencio y una atmósfera que remite a siglos pasados. En pleno invierno, cuando el frío aprieta, nadar bajo arcos de inspiración medieval se convierte en un lujo tan insólito como seductor.

Ese escenario se encuentra en Castilla y León, concretamente en la provincia de Burgos, dentro del histórico Hotel Restaurante Landa. El establecimiento, abierto en 1959, pero asentado sobre una torre gótica del siglo XIV, alberga lo que muchos consideran la piscina cubierta más bonita de España. Situada en el interior de la torre, la piscina está protegida por gruesos muros de piedra y cubierta por bóvedas y vidrieras de estilo gótico, que filtran la luz y crean un juego de reflejos único sobre el agua.

Una piscina gótica única en España

La singularidad de este espacio radica en su integración arquitectónica. No se trata de una piscina añadida, sino de una instalación plenamente integrada en la estructura medieval del edificio. Las vidrieras, similares a las de una catedral, tamizan la iluminación natural y generan un ambiente íntimo, pensado para el descanso y la desconexión. El resultado es una experiencia sensorial que combina historia, arquitectura y bienestar, y que solo está disponible para los huéspedes del hotel, lo que refuerza su carácter exclusivo.

Más allá de la piscina, el Hotel Landa cuenta con 37 habitaciones, de las cuales 24 son suites, todas diferentes entre sí y muchas ubicadas en la propia torre. A ello se suma su reconocido bar-restaurante, famoso por los asados de lechazo y por recrear el ambiente de un gran salón castellano. Sin embargo, es la piscina climatizada la que se ha convertido en su gran seña de identidad, especialmente en los meses fríos, cuando nadar bajo bóvedas góticas transforma una escapada por carretera en una experiencia difícil de igualar en cualquier otro punto de España.

Hay rincones de la España interior que esconden experiencias inesperadas, capaces de transformar una simple escapada invernal en algo difícil de olvidar. Lejos de los grandes complejos termales o de los destinos de moda, existe un lugar donde el baño se convierte en un ritual casi contemplativo, rodeado de piedra, silencio y una atmósfera que remite a siglos pasados. En pleno invierno, cuando el frío aprieta, nadar bajo arcos de inspiración medieval se convierte en un lujo tan insólito como seductor.

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