El pueblo más navideño del mundo está en Asturias: solo 37 habitantes y hórreos llenos de luces
Con un puñado de hórreos centenarios, esta pequeña aldea de Quirós deslumbra cada año con una decoración única que convierte sus calles y paneras en un auténtico espectáculo de luz y tradición
Vecinos y visitantes recorren al anochecer la aldea asturiana iluminada por Navidad. (Extraída de Facebook)
Hay lugares donde la Navidad se vive con más intensidad, pero pocos como este rincón de Asturias, donde el asombro empieza al caer la noche. A media tarde, los visitantes ya se arremolinan junto al embalse de Valdemurio, a la espera de un microbús o dispuestos a subir andando. El destino es una pequeña aldea entre montañas que, desde hace casi veinte años, transforma sus hórreos centenarios en faros de luz navideña.
Hórreos iluminados y orgullo vecinal
Aciera deslumbra por su forma de entender la Navidad. La decoración se extiende por cada esquina: jardines, balcones, ventanas, paredes y caminos rurales acogen luces, guirnaldas y figuras de todo tipo, desde belenes tradicionales hasta gnomos, renos o incluso personajes como el Grinch. "Esto es un miniVigo", confesaba aLa Nueva España una visitante ovetense durante el puente de diciembre, cuando se produjo el encendido de luces, mientras aguardaba un chocolate caliente en la sede vecinal. El ambiente festivo se contagia. José Manuel Álvarez Bernardo, alcalde de barrio de Aciera, explica que "primero adornamos los hórreos y los espacios comunes, y luego cada uno hace lo suyo".
La idea nació como un gesto modesto para animar las fiestas, pero hoy congrega a cientos de personas, incluso llegadas desde lugares tan lejanos como Tenerife. La afluencia ha obligado al Ayuntamiento de Quirós a establecer restricciones de tráfico y reforzar el servicio de transporte con microbuses entre Las Agüeras y Aciera. El transporte funciona desde las 18:00 hasta las 21:00 horas y es la opción recomendada, ya que no se permite el acceso en coche particular a quienes no sean vecinos durante los días con mayor afluencia. Los días de servicio en diciembre son: sábado 6, domingo 7, lunes 8, viernes 12, sábado 13, domingo 14, viernes 19, sábado 20, domingo 21, jueves 25 (Navidad), viernes 26, sábado 27 y domingo 28. En enero, circulará el jueves 1, viernes 2, sábado 3, domingo 4, lunes 5 y martes 6 (Día de Reyes).
Un concurso navideño que celebra la originalidad
El éxito no se limita al vecindario. La tercera edición del Concurso de Decoración Navideña del concejo de Quirós premia la creatividad de las casas y asociaciones participantes. El plazo de inscripción finaliza el 12 de diciembre y los premios se entregarán el 5 de enero de 2026, tras la recepción oficial de los Reyes Magos en la plaza cubierta del Ayuntamiento. Este año, entre los elementos más fotografiados destaca un belén de figuras de Playmobil instalado bajo un hórreo, rodeado de renos de madera y árboles iluminados.
Mientras tanto, la ruta navideña de Aciera continúa atrayendo miradas. Uno de los puntos más destacados es un hórreo de más de 500 años, hoy vestido con cientos de luces. La rivalidad amistosa entre vecinos por ver quién engalana mejor su casa solo alimenta la magia. Y detrás de ese encanto visual hay un esfuerzo vecinal que combina tradición, orgullo local y mucho trabajo voluntario.
Cómo llegar a Aciera desde Oviedo o Gijón
Visitar Aciera es más fácil de lo que parece. Desde Oviedo, se puede llegar en menos de una hora tomando la A-63 hacia el sur hasta enlazar con la AS-229. Desde Gijón, el trayecto es de aproximadamente 80 kilómetros por la A-66, también en dirección sur. Para quienes viajan desde Avilés, se recomienda tomar la A-8 y luego la A-63 hasta llegar al concejo de Quirós.
Y si además de luces uno quiere recuperar fuerzas, el restaurante El Rincón de Aciera, regentado por una pareja llegada desde Tenerife, ofrece platos como cabrito, chorizos a la sidra, jabalí o pasta italiana. Todo, en una aldea que se ha ganado su lugar como referencia navideña, no solo en Asturias, sino en toda España.
Hay lugares donde la Navidad se vive con más intensidad, pero pocos como este rincón de Asturias, donde el asombro empieza al caer la noche. A media tarde, los visitantes ya se arremolinan junto al embalse de Valdemurio, a la espera de un microbús o dispuestos a subir andando. El destino es una pequeña aldea entre montañas que, desde hace casi veinte años, transforma sus hórreos centenarios en faros de luz navideña.