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Alójate en este rincón de España: el hotel más antiguo de Cataluña es una fonda de más de 250 años que enamoró a Dalí, Pla y Miró
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DESDE 1771

Alójate en este rincón de España: el hotel más antiguo de Cataluña es una fonda de más de 250 años que enamoró a Dalí, Pla y Miró

Algunas de sus habitaciones, galardonadas con el premio FAD de Interiorismo, combinan suelos hidráulicos, techos altos y mobiliario de autor con el confort actual

Foto: Interior de la antigua fonda catalana que se convirtió en refugio de artistas, escritores y viajeros ilustres. (Extraída de Facebook)
Interior de la antigua fonda catalana que se convirtió en refugio de artistas, escritores y viajeros ilustres. (Extraída de Facebook)

El hotel más antiguo de Cataluña no presume de fachada de lujo ni se encuentra en un enclave turístico de postal. Sin embargo, su historia y su alma lo convierten en una joya singular para quienes valoran la autenticidad. Y, como ocurre con los secretos mejor guardados, hay que saber dónde buscarlo.

Desde 1771, la Fonda Europa de Granollers ha sido mucho más que un alojamiento: parada de diligencias, refugio discreto para artistas y, hoy, símbolo de hospitalidad. A lo largo de más de dos siglos y medio, este establecimiento ha acogido a figuras tan notables como Salvador Dalí, Josep Pla, Joan Miró, Camilo José Cela o Tàpies, atraídos por la atmósfera familiar, la cocina tradicional y el anonimato que ofrecía este rincón del Vallès Oriental.

Un legado familiar en el corazón de Granollers

Ubicada junto a la plaza de la Porxada, la fonda sigue regentada por la familia Parellada, ahora en su octava generación. Las 37 habitaciones del hotel, algunas galardonadas con el premio FAD de Interiorismo, combinan elegancia clásica y diseño contemporáneo. Desde la "Suite FAD 1992", con vistas a la plaza Berengé, hasta las estancias firmadas por Carles Riart o Ricard Balcells, todas conservan un estilo cálido, sobrio y local. El precio por noche oscila entre los 75 y los 140 euros, en función de la categoría.

El espíritu fondista se extiende también a su restaurante, corazón del edificio. Platos como la escudella i carn d’olla, los canelones tradicionales o el cap i pota conviven con especialidades como el bacalao gratinado a la muselina de ajo o el arroz negro con gambas. En la barra, destacan los planxaditos —mini bocadillos calientes—, las croquetas formidables y dulces como el xuixo de Girona, la crema catalana o el brazo de turrón, que refuerzan esa sensación de cocina honesta y sin artificios que ha definido a la casa durante generaciones.

Destino cultural y gastronómico

Granollers, alejada del bullicio turístico, permite recorrer su casco histórico a pie y saborear una ciudad que late al ritmo del comercio local. Desde la fonda, el viajero puede visitar la iglesia de Sant Esteve, el mercado de Sant Carles o perderse entre terrazas de la calle Anselm Clavé. A solo unos minutos, el Parque Natural del Montseny ofrece un entorno ideal para quienes buscan naturaleza y desconexión.

El acceso es sencillo a través de los trenes de la línea R2 o R8 de Rodalies que conectan Barcelona con Granollers en poco más de 30 minutos. También se puede llegar por carretera a través de la C-33 y la C-17. Todo para alojarse en una fonda que no necesita grandes reclamos porque su mejor argumento es el tiempo: 250 años abiertos sin interrupción, ofreciendo descanso, sabor y memoria.

El hotel más antiguo de Cataluña no presume de fachada de lujo ni se encuentra en un enclave turístico de postal. Sin embargo, su historia y su alma lo convierten en una joya singular para quienes valoran la autenticidad. Y, como ocurre con los secretos mejor guardados, hay que saber dónde buscarlo.

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