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El desconocido pueblo medieval de Cataluña con un castillo del siglo XIII levantado sobre un peñasco: declarado BCIN
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El desconocido pueblo medieval de Cataluña con un castillo del siglo XIII levantado sobre un peñasco: declarado BCIN

Colgado de un risco a 1.040 metros de altitud y envuelto por el murmullo del Pirineo, este diminuto enclave medieval conserva la esencia de otra época

Foto: Es un refugio ideal para pasear sin prisas y desconectar en plena naturaleza, a pocos kilómetros de Camprodon, Girona. (Flickr)
Es un refugio ideal para pasear sin prisas y desconectar en plena naturaleza, a pocos kilómetros de Camprodon, Girona. (Flickr)

La Roca de Pelancà, una joya escondida en los Pirineos catalanes, conserva el trazado de un antiguo núcleo fortificado con historia documentada desde 1061. Situado en el municipio de Vilallonga de Ter, fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) por su valor patrimonial y paisajístico.

Este pequeño conjunto de casas de piedra adosadas a un peñasco parece suspendido en el tiempo. A más de mil metros de altitud, con vistas al río Ter y al barranco de Abella, el pueblo mantiene intacta la atmósfera medieval. Desde su acceso por la ribera de Pelancà hasta la cima, el visitante se adentra en callejuelas que conducen a la antigua capilla románica de la Pietat, reformada con los siglos pero aún testigo de su origen del siglo XII.

Historia, guerras y una leyenda trágica


Del castillo del siglo XIII, apenas quedan vestigios visibles, pero su silueta todavía domina el risco. Durante la guerra de los remensas, el rey Juan II utilizó esta fortaleza como sede de la capitanía militar por sus condiciones defensivas, reforzando el control sobre la comarca junto al castillo de Camprodon. En siglos posteriores, el señorío pasó por manos de familias como los Milany, los Desbac, los So o los Descatllar, hasta su expropiación definitiva en 1854.

La Roca de Pelancà también guarda una leyenda de amor y tragedia. Dos jóvenes enamorados —él, señor del castillo; ella, hija del noble de Rocabruna— acabaron arrojándose, abrazados al vacío desde lo alto del risco, al verse acorralados. Un relato que aún susurra el viento entre las piedras de este enclave olvidado.

Cómo llegar y qué comer en La Roca de Pelancà

Situado a poco más de 40 kilómetros de Camprodon y a unas dos horas por carretera desde Girona, el acceso a La Roca de Pelancà se realiza por la carretera GIV-5264, tomando después un desvío hacia la ribera de Pelancà. El tramo final se recorre a pie, entre naturaleza y silencio, hasta llegar al núcleo encaramado al peñasco.

Quienes se acerquen hasta aquí pueden completar la visita con platos típicos de la zona del Ripollès, como la escudella, las carnes a la brasa o los embutidos artesanos. En los alrededores, Camprodon y Vilallonga de Ter ofrecen restaurantes y alojamientos con encanto que permiten prolongar la estancia en un entorno que invita a la desconexión total.

La Roca de Pelancà, una joya escondida en los Pirineos catalanes, conserva el trazado de un antiguo núcleo fortificado con historia documentada desde 1061. Situado en el municipio de Vilallonga de Ter, fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) por su valor patrimonial y paisajístico.

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