Descubre el encantador pueblo del azafrán en Tarragona que guarda una joya gótica del siglo XIV y pocos conocen
Es uno de esos lugares que cautivan por lo que esconden: una iglesia gótica del siglo XIV, un pasado medieval ligado al azafrán y una herencia judía que aún se respira entre calles porticadas
Un pórtico de piedra recorre la plaza mayor de este municipio de Tarragona. (Turisme Conca de Barberà)
Santa Coloma de Queralt, un rincón poco transitado de la provincia de Tarragona, conserva un casco histórico medieval, un vínculo centenario con el cultivo del azafrán y una de las iglesias góticas más espectaculares de Cataluña. Situado entre la Conca de Barberà, la Segarra y el Alt Penedès, este pueblo sorprende sin hacer ruido.
A simple vista, parece una villa más del interior tarraconense. Sin embargo, al caminar bajo sus porches de piedra o atravesar sus plazas empedradas, uno se encuentra con un pasado vibrante que ha dejado huella en cada calle. Santa Coloma de Queralt no solo fue una baronía poderosa en la Edad Media, sino también un centro neurálgico del comercio de especias, en especial del valioso oro rojo: el azafrán.
Durante siglos, este municipio tarraconense fue uno de los principales puntos de distribución del azafrán en Cataluña. La actividad se concentraba en torno a la actual Plaza de la Iglesia, dentro del antiguo barrio judío o "call", delimitado por el castillo y las murallas. Allí, la comunidad hebrea impulsó el comercio de esta especia tan codiciada, usada tanto en la cocina como en la medicina.
Santa Coloma reivindica hoy ese legado con la fiestaSom Terra de Safrà, que se celebra cada mes de noviembre coincidiendo con la cosecha. Es entonces cuando las calles se llenan de actividades en torno al azafrán, desde degustaciones hasta talleres de recolección. La especia, apreciada por su aroma y color, sigue siendo parte esencial de la identidad local.
El casco antiguo encierra uno de los grandes tesoros arquitectónicos de la comarca: la Iglesia de Santa María, construida en el siglo XIV. De estilo gótico catalán, su imponente campanario de más de 40 metros domina la silueta del pueblo. En su interior se conserva un retablo dedicado a San Lorenzo, obra del maestro Jordi de Dios, considerado una joya del arte medieval catalán.
Este templo, declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL), se alza como símbolo del esplendor histórico de Santa Coloma de Queralt. Y no es el único vestigio relevante. El antiguo castillo de los Condes de Queralt, hoy reconvertido en centro cultural, conserva aún su torre de defensa original y elementos arquitectónicos góticos, renacentistas y barrocos.
El entorno natural también forma parte de la experiencia. En las Fuentes de los Caños —donde nace el río Gaià— comienza la Ruta de los Molinos, un recorrido que descubre esclusas, antiguos molinos harineros, acueductos y hasta un pozo de hielo. Esta ruta conecta paisaje, historia y tradición en un paseo de gran valor cultural.
Quien visita Santa Coloma también puede disfrutar de una gastronomía sencilla y ligada al territorio. Son habituales los platos de cuchara, carnes a la brasa y productos de la huerta. En muchos menús locales no falta el toque del azafrán, presente en arroces, salsas o postres artesanos.
Cómo llegar a Santa Coloma de Queralt
Este encantador pueblo se encuentra a menos de una hora y media de Barcelona por carretera, bien comunicado por la C-241 y la C-37. También es accesible desde Lleida o Tarragona, lo que lo convierte en una escapada perfecta para descubrir un lugar lleno de historia, patrimonio y sabor, sin aglomeraciones.
Santa Coloma de Queralt, un rincón poco transitado de la provincia de Tarragona, conserva un casco histórico medieval, un vínculo centenario con el cultivo del azafrán y una de las iglesias góticas más espectaculares de Cataluña. Situado entre la Conca de Barberà, la Segarra y el Alt Penedès, este pueblo sorprende sin hacer ruido.