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El pueblo navideño ideal para disfrutar de la nieve en España: una joya única que hay que visitar sí o sí
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El pueblo navideño ideal para disfrutar de la nieve en España: una joya única que hay que visitar sí o sí

Entre montañas del Valle de Arán y a un paso de las pistas de Baqueira Beret, este rincón pirenaico mezcla nieve, deportes de invierno y un casco antiguo de postal para pasar unas fiestas inolvidables

Foto: (Fuente: Ajuntament de Naut de Aran)
(Fuente: Ajuntament de Naut de Aran)

La Navidad y la nieve hacen una pareja perfecta. Muchos españoles consideran especial pasar estos días en un lugar pequeño, de montaña, donde todo parece más tranquilo: calles de piedra, casas con tejados oscuros, chimeneas encendidas y ese aire frío que te obliga a entrar en calor con cualquier plan sencillo. Si además estás cerca de una gran estación de esquí, con opciones para hacer deporte o simplemente disfrutar del paisaje, la escapada se convierte todavía más en un acierto seguro.

En el corazón del Valle de Arán, a 1.260 metros de altitud, existe un pueblo casi de postal que cumple justo con todo eso. Está situado sobre una elevación rocosa, a la derecha del río Garona, donde también recibe las aguas del Unhòla. Es pequeño, con menos de 700 habitantes, pero en invierno se llena de vida porque queda a un paso de Baqueira Beret. Ese lugar es Salardú, capital del municipio de Naut Aran.

Salardú es de esos sitios que se disfrutan sin prisas. No hace falta un gran plan para pasarlo bien allí. Basta con pasear por sus callejuelas con pendientes, mirar las casas típicas del Pirineo con sus tejados de pizarra y ventanales antiguos, y dejarse llevar por el ambiente. Su situación, en la confluencia de caminos que desde hace siglos unen Arán con el Pallars y Francia, hizo que en la Edad Media fuera una villa fortificada. Hoy esa historia se nota en el trazado del casco antiguo, que conserva ese aire de pueblo de montaña de toda la vida.

El centro del pueblo es la Plaza Mayor, un espacio acogedor donde está una preciosa fuente del siglo XVIII que siempre llama la atención. Desde ahí se llega fácil a cualquier rincón del casco antiguo. La sensación es la de estar en un lugar cuidado, pero sin perder su esencia. En invierno, cuando hay nieve, todo se vuelve todavía más bonito: los tejados blancos, las calles silenciosas y el contraste de la piedra con el paisaje helado.

Foto: (Fuente: iStock)

El gran símbolo de Salardú es la iglesia de Sant Andrèu. Está en la parte más alta del pueblo y se ve casi desde cualquier punto. Es una construcción del siglo XII, en un momento de paso entre el románico tardío y el gótico. Lo que más destaca es su campanario octogonal, del siglo XV, con un aspecto imponente y un punto militar, como recordando aquellos tiempos en los que el pueblo tenía que protegerse.

La iglesia puede visitarse durante todo el año, y merece mucho la pena entrar. Dentro hay uno de los conjuntos de pintura mural renacentista más grandes y mejor conservados del valle. Son pinturas que cubren diferentes muros y que muestran escenas religiosas y figuras como Dios Padre rodeado de evangelistas, el martirio de San Andrés o la decapitación de San Juan Bautista. Parte de este programa iconográfico es de 1540 y otra parte de 1584, y todo fue recuperado tras un largo proceso de restauración a finales del siglo XX.

Actividades de invierno para todos los gustos

Una de las grandes ventajas de Salardú es que, desde el pueblo, puedes hacer prácticamente cualquier plan de nieve. Su cercanía con la estación de Baqueira Beret permite disfrutar del esquí alpino o el snowboard sin tener que dormir en pleno complejo. Estás a pocos kilómetros de las pistas, pero con el encanto de alojarte en un pueblo tranquilo.

Si te apetece algo distinto a esquiar, hay otras opciones muy atractivas. Por ejemplo, las rutas en moto de nieve. Desde Salardú salen excursiones hacia el pueblo abandonado de Montgarri, pasando por un paisaje impresionante. También puedes hacer la ruta hacia los Baños de Tredòs, y combinar la aventura con un momento de descanso en aguas termales, o con una comida a la brasa.

Foto: (Fuente: Espresso Monaco)

Otra experiencia muy especial es el mushing, el paseo en trineo tirado por perros. Es una actividad perfecta para hacer en familia y para vivir el Valle de Arán de una forma diferente, como en las películas de países nórdicos.

Y si prefieres algo más calmado, siempre puedes ponerte unas raquetas de nieve y caminar por senderos blancos para descubrir rincones escondidos. Es una manera relajada de moverte por la montaña y disfrutar del paisaje a tu ritmo. En Beret, además, hay un circuito de esquí de fondo y zonas pensadas para paseos con raquetas y trineos.

Qué ver y qué hacer en los alrededores

Además de pasear por el pueblo, en Salardú hay pequeños puntos de interés que completan la visita. Puedes acercarte al Refugi Rosta, donde está el PyrenMuseu, un museo con una colección de libros, fotografías, herramientas, mapas y objetos de los siglos XIX y XX. También está la Mola de Salardú, un molino harinero de 1613, hecho de madera, piedra y pizarra, que conserva parte de su estructura original.

Si te apetece una panorámica bonita, hay un plan sencillo: salir por la carretera hacia el Parque Nacional de Aigüestortes y Colomers y buscar un punto desde donde se vea Salardú junto a Unha. La imagen del pueblo con su “hermano” al fondo es una de esas fotos que te llevas para siempre.

También tienes la opción de hacer la ruta de la Ribera de Aiguamog, que sale de Salardú, pasa por la Presa d’Aiguamog y por Banhs de Tredòs, y vuelve después al pueblo. Y si te apetece algo más activo, en la zona se pueden hacer rutas en bici, senderismo, rafting, equitación o pesca, según la época.

La Navidad y la nieve hacen una pareja perfecta. Muchos españoles consideran especial pasar estos días en un lugar pequeño, de montaña, donde todo parece más tranquilo: calles de piedra, casas con tejados oscuros, chimeneas encendidas y ese aire frío que te obliga a entrar en calor con cualquier plan sencillo. Si además estás cerca de una gran estación de esquí, con opciones para hacer deporte o simplemente disfrutar del paisaje, la escapada se convierte todavía más en un acierto seguro.

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