No es el de Berlín ni el de Gdansk: el espectacular mercadillo navideño que pocos conocen y es el más grande de Europa
La Navidad vuelve a sorprender con un destino que se ha colado entre los favoritos del invierno gracias a su descomunal despliegue de luces, atracciones y mundos temáticos
La Navidad está llena de destinos que presumen de tradición, luces y postales invernales. Estrasburgo se autoproclama “capital de la Navidad”, Berlín acumula mercados en muchas zonas de la ciudad y Gdansk ha logrado hacerse un hueco en las listas de los más fotografiados. Pero mientras estos nombres acaparan titulares y viajeros todos los años, existe un rincón que está escalando posiciones de manera silenciosa, sorprendiendo incluso a quienes ya han recorrido buena parte de los mercados clásicos.
Ese asombro tiene una explicación sencilla: el despliegue. El lugar del que hablamos no aparece siempre en las guías más convencionales, ni está entre los destinos que los viajeros recomiendan automáticamente cuando alguien pregunta por planes navideños. Y, aun así, es el mercadillo navideño más grande de Europa: el Christmas Market de Craiova, en Rumanía, un fenómeno que ha pasado de secreto local a referente continental en apenas unos años.
Craiova, una ciudad situada al suroeste del país, ha logrado algo que pocos destinos navideños consiguen: crear una identidad propia. Mientras otros mercados apuestan por reproducir la estética centroeuropea más reconocible, esta ciudad rumana ha preferido construir un universo propio lleno de fantasía, tecnología, tradición y una puesta en escena que no deja indiferente a nadie. El resultado es un espacio inmenso —más de 280.000 m²— que mezcla luces, atracciones, música y zonas temáticas que cambian cada año, convirtiendo la ciudad en un decorado en constante evolución.
Este año, Craiova abandona su modelo de cuatro mundos independientes y apuesta por un concepto unificado: "El Cascanueces", una temática que se extiende por plazas, calles, parques y avenidas. Cada área interpreta un fragmento distinto del famoso cuento. La Plaza Mihai Viteazul se transforma en una Tierra de los Dulces gigantesca, el Parque Inglés se convierte en un País de los Juguetes y la zona Doljana adopta un aire de carrusel permanente, lleno de luces giratorias y detalles clásicos. También hay espacio para una Navidad tradicional en la Plaza Frații Buzești y una zona dedicada íntegramente a Papá Noel frente al Teatro Nacional.
Una de las mayores sorpresas del mercado es que, a pesar de su tamaño, el recorrido puede hacerse en apenas 20 minutos, si uno consigue no detenerse. Lo difícil es resistirse a la tentación de hacer fotos, subir a alguna atracción o quedarse observando el espectáculo de luces y música que invade buena parte del recorrido. Las casitas de madera, pintadas a mano por artistas locales, aportan un encanto artesanal que contrasta con las instalaciones futuristas que también forman parte del mercado. Esa mezcla, que puede parecer arriesgada sobre el papel, encaja a la perfección cuando uno está allí.
Las atracciones son otro de los puntos fuertes. En Craiova se encuentra el trineo de Papá Noel más alto de Europa del Este, una estructura enorme que domina la plaza principal y desde la que se puede ver buena parte del mercado. También vuelve la pista de hielo, uno de los lugares más animados desde primera hora de la tarde, y la noria panorámica que permite contemplar el mar de luces que cubre toda la zona. Para muchos visitantes, la ciudad cambia por completo al caer la noche: millones de luces se encienden simultáneamente y convierten calles enteras en túneles luminosos que parecen sacados de un cuento de hadas.
Casi dos meses de luz y magia
Quienes busquen un momento memorable deben estar atentos a una cita concreta. Cada día, alrededor de las 18:30, Papá Noel sobrevuela la plaza principal en un espectáculo que se ha convertido en uno de los más fotografiados del mercado. Aparece entre la iluminación, se desplaza sobre el público y realiza una breve parada para dedicar un mensaje —en rumano— a los visitantes. Lo recomendable es llegar con tiempo, porque la zona se llena, especialmente los fines de semana.
La gastronomía también juega un papel importante. En la calle Theodor Aman se instala la zona de comida navideña, donde predominan recetas típicas rumanas que se preparan al momento: sopas humeantes, embutidos calientes, panes rellenos y dulces tradicionales que muchos visitantes prueban por primera vez. Todo ello en un ambiente animado, con música, luces y un constante ir y venir de viajeros y vecinos.
El mercado abrirá sus puertas del 14 de noviembre de 2025 al 4 de enero de 2026, un periodo en el que la ciudad recibe a miles de visitantes del país y del extranjero. Craiova no es una gran capital europea, y quizá ahí radica parte de su encanto: conserva un ritmo tranquilo, accesible, que permite disfrutar de la Navidad sin las aglomeraciones habituales de los mercados más famosos.
La Navidad está llena de destinos que presumen de tradición, luces y postales invernales. Estrasburgo se autoproclama “capital de la Navidad”, Berlín acumula mercados en muchas zonas de la ciudad y Gdansk ha logrado hacerse un hueco en las listas de los más fotografiados. Pero mientras estos nombres acaparan titulares y viajeros todos los años, existe un rincón que está escalando posiciones de manera silenciosa, sorprendiendo incluso a quienes ya han recorrido buena parte de los mercados clásicos.