El único camping del País Vasco con casas burbuja: disfruta de jacuzzi privado, yoga y vistas al cielo estrellado
Ubicado en el Valle de Ayala, este alojamiento ofrece una experiencia única para dormir bajo las estrellas con jacuzzi privado, telescopio y parcelas independientes
Un alojamiento tipo burbuja con jacuzzi privado y zona de descanso al aire libre en un lugar escondido en Álava. (Google)
En las laderas silenciosas que preceden a la Sierra Salvada, el paisaje adquiere ese tono pausado que solo se percibe cuando la naturaleza dicta el ritmo. Sierra Salvada Bubbles, el primer camping del País Vasco con casas burbuja, se ha convertido en uno de los alojamientos más buscados del Valle de Ayala. Sus burbujas con jacuzzi privado, telescopio y parcelas independientes ofrecen una experiencia diseñada para el descanso y la naturaleza. Además, su propuesta atrae tanto a viajeros en busca de escapadas románticas como a quienes desean reconectar con un entorno rural sin renunciar a la comodidad.
Las escapadas de desconexión han cambiado de forma silenciosa en los últimos años y ahora muchos viajeros buscan propuestas capaces de combinar comodidad y paisaje sin renunciar a cierta sensación de aventura. Bajo esa premisa surge una opción inesperada en Álava que está despertando enorme curiosidad entre quienes desean dormir bajo las estrellas sin abandonar las comodidades de un hotel moderno.
La clave está en un concepto de alojamiento que ha dado un salto notable en el Valle de Ayala gracias a Sierra Salvada Bubbles, ubicado en Salmantón. Este espacio, levantado sobre una finca familiar, apuesta por las conocidas casas burbuja: estructuras transparentes que permiten contemplar el cielo desde la cama, integradas en un entorno natural que incluye vistas directas a la Sierra Salvada y fácil acceso a enclaves tan emblemáticos como el Nacimiento del Nervión.
Sua Bubble y Ura Bubble: precios, tamaño y servicios
El complejo cuenta con dos burbujas diferenciadas. La primera, Sua Bubble, ofrece 32 metros cuadrados distribuidos en dormitorio, salón y baño completo, asentados sobre una parcela privada de 280 metros cuadrados. Su precio parte de 430 euros por noche e incorpora jacuzzi climatizado y ducha exterior de agua caliente y fría.
Imagen del alojamiento Sua Bubble. (sierrasalvadabubbles.com)
Ura Bubble es la alternativa ligeramente más compacta, con 28 metros cuadrados y una parcela de 240. Sus tonalidades en azul y blanco crean un ambiente más íntimo, y también integra baño completo, jacuzzi y ducha exterior. Su tarifa arranca en 390 euros. Ambas incluyen desayuno con productos de cercanía y permiten añadir una cena tipo picoteo con embutidos, quesos, nachos con guacamole, aceitunas y pan, además de una versión vegetariana. Para celebraciones, pueden añadirse decoraciones especiales bajo petición.
Una experiencia pensada para la desconexión
Cada parcela incorpora un telescopio para observar el cielo del valle, lo que convierte la estancia en una experiencia que mezcla descanso y astronomía. El alojamiento ofrece además actividades complementarias como sesiones de yoga en la propia burbuja y paseos a caballo con salida desde Respaldiza, a pocos minutos del complejo.
La apuesta por la integración con el entorno es uno de los ejes del proyecto: el sistema se alimenta con placas solaresy las instalaciones se han diseñado pararespetar al máximo el paisaje circundante. En coherencia con las necesidades de mantenimiento de las burbujas, no se admiten mascotas. También han cuidado la iluminación exterior para evitar la contaminación lumínica y preservar la visibilidad del cielo nocturno.
En las laderas silenciosas que preceden a la Sierra Salvada, el paisaje adquiere ese tono pausado que solo se percibe cuando la naturaleza dicta el ritmo. Sierra Salvada Bubbles, el primer camping del País Vasco con casas burbuja, se ha convertido en uno de los alojamientos más buscados del Valle de Ayala. Sus burbujas con jacuzzi privado, telescopio y parcelas independientes ofrecen una experiencia diseñada para el descanso y la naturaleza. Además, su propuesta atrae tanto a viajeros en busca de escapadas románticas como a quienes desean reconectar con un entorno rural sin renunciar a la comodidad.