Ser turista en tu barrio: la moda de redescubrir tu ciudad que gana adeptos
El turismo de proximidad está de moda. Expertos y guías locales confirman un auge de actividades que invitan a redescubrir las ciudades desde dentro, fomentando un modelo más sostenible y emocional
Un tour turístico por el barrio gótico de Barcelona (iStock)
¿Y si el viaje de moda estuviera más cerca de lo que crees?
Existen dos tipos de personas: quienes al viajar prefieren cruzarse medio mundo o los que, por el contrario, eligen el turismo de proximidad. Asimismo, el experto en la detección y análisis de tendencias turísticas, Jordi Cirach, asegura que esta última modalidad está de moda: "Cada vez más personas buscan desconectar sin desplazarse demasiado, aprovechar un fin de semana o incluso unas horas para redescubrir su propia ciudad desde una mirada curiosa y pausada".
Haber vivido siempre en una misma ciudad no significa conocerla. Precisamente, por haber nacido en ella, es habitual no visitar algunos de sus lugares más turísticos. Es más, es muy común que un madrileño nunca se haya comido un bocadillo de calamares en la plaza Mayor o que no haya entrado al Museo del Prado. Sin embargo, esto está dejando de pasar por, asegura Cirach, "una combinación de factores emocionales, culturales y económicos".
"Muchas personas están aprendiendo a valorar los espacios cotidianos de sus propios barrios, a conocer su historia, su patrimonio, las personas que han impulsado movimientos sociales o culturales... Incluso están surgiendo actividades que invitan a mirar la ciudad desde perspectivas insólitas: recorridos por aberraciones urbanísticas o itinerarios que revelan historias desconocidas. Se trata, de conocer lo tuyo, de reconectar con el entorno más cercano. Y eso tiene un efecto directo, ya que refuerza el orgullo de pertenencia y revaloriza el vínculo emocional con la propia ciudad", explica Jordi Cirach sobre el boom que está sufriendo este tipo de "turismo".
Un grupo de personas durante un 'free tour' (iStock)
Para impulsar y apoyar estas nuevas maneras de redescubrir las ciudades, "los comercios locales están siendo cada vez más creativos en sus propuestas, impulsados por la competencia del negocio online. Las tiendas están evolucionando de ser simples espacios de venta a convertirse en lugares donde se organizan actividades y ocurren cosas donde se construye comunidad. Incluso las plataformas digitales, como Instagram, están potenciando ese redescubrimiento de lo local. Con la reciente actualización del mapa, la aplicación muestra lugares geolocalizados y los convierte en espacios de inspiración, donde los usuarios pueden descubrir tiendas, cafés o rincones locales a través de Reels y stories compartidos por otros usuarios". Insiste Cirach también en el papel que ocupa lo online en este viraje, incluyendo a los influencers locales que, a través de sus redes sociales, comparten planes en sus ciudades.
"Creo que todo el mundo, o casi todo, tiene interés por saber sobre la historia de nuestra ciudad o sobre las personas que nos han precedido"
Alicia Soriano, historiadora del arte, aunque no es influencer, sí que comparte en redes parte de su trabajo que consiste en "poner en valor el patrimonio local de Yecla". Alicia trabaja en esta ciudad murciana como guía de rutas turísticas y entre los interesados en las mismas se encuentran muchos yeclanos que quieren conocer más y mejor su ciudad. "Al final creo que todo el mundo, o casi todo, tiene interés por saber sobre la historia de nuestra ciudad o sobre las personas que nos han precedido", manifiesta Alicia.
Un cambio en la mirada
No solemos mirar nuestras ciudades con curiosidad porque, explica Jordi, "no acostumbramos a valorar lo cotidiano y aquello que hemos visto mil veces lo convertimos en rutina. Los lugares que transitamos cada día dejan de sorprendernos, se vuelven invisibles y eso nos priva de una relación emocional con el entorno. Genera comodidad, pero también cierta ceguera". En cambio, sostiene que "recuperar la ciudad como espacio de descubrimiento nos reconecta con la mirada del viajero".
"Alicia, parece que me he ido de viaje, y son sitios por los que llevo pasando toda mi vida..."
Alicia, por su parte, reconoce que en los últimos años ha habido un auge por conocer Yecla —la ciudad en la que ella trabaja—. Es más, considera que en estos momentos "la oferta de visitas es mucho más grande y las personas han encontrado una forma diferente y atractiva de mirar el entorno que les rodea. Como anécdota, una vez una señora me dijo: 'Alicia, parece que me he ido de viaje, y son sitios por los que llevo pasando toda mi vida...'. Creo que después de una visita, aprendes a mirar la ciudad de otra manera, más amable y con más cuidado".
Tomás Muñoz M.Fotografía: V. RabanilloVídeo: J. del Río
Punto de inflexión y turismo sostenible
Las microescapadas no solo triunfan por ser alternativas más asequibles en un momento marcado por la incertidumbre y el encarecimiento de los viajes largos; sino también, explica Jordi, "al centrarse en el entorno cercano, fomentan un modelo de turismo más sostenible y beneficioso para la economía local: cafeterías, librerías, museos, pequeños comercios o mercados de barrio".
"La prisa, las aglomeraciones en el turismo de grandes destinaciones o la presión de 'se me acaba el tiempo' provocan un desgaste que ha llevado a muchos a buscar lo contrario"
"Durante años, el modelo dominante se ha basado en acumular destinos y experiencias rápidas, pero eso también genera una sensación de agotamiento y saturación. Está claro que la idea de viajar así no siempre significa disfrutar. La prisa, las aglomeraciones en el turismo de grandes destinos o la presión de 'se me acaba el tiempo' provocan un desgaste que ha llevado a muchos a buscar lo contrario: calma, autenticidad y proximidad", detalla Jordi, que considera que el futuro del turismo pasa por redescubrir lo cercano y que la pandemia fue el gran punto de inflexión. "Durante ese periodo, aprendimos a mirar de nuevo nuestro entorno inmediato, a valorar los espacios verdes o los parques naturales que tenemos cerca. Por lo tanto, a disfrutar de la proximidad como una forma de bienestar", explica.
Por tanto, según Jordi, "viajar no implica viajar lejos, sino viajar mejor, con más respeto y sentido. En un mundo que va demasiado rápido, volver a mirar lo que tenemos cerca se ha convertido en una forma de equilibrio, identidad y de esperanza". Y concluye: "Me gustaría señalar que debemos ser más conscientes de la forma en que viajamos y comunicamos nuestras experiencias. Compartir fotografías de los lugares que visitamos en redes sociales está muy bien, pero conviene reflexionar antes de revelar su ubicación exacta. A veces, una simple geolocalización puede provocar que un espacio tranquilo se viralice y, en consecuencia, sufra problemas de masificación o impacto ecológico".
¿Y si el viaje de moda estuviera más cerca de lo que crees?