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El pueblo medieval que tienes que descubrir en Mallorca: donde Chopin dejó su legado buscando la tranquilidad de la isla
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El pueblo medieval que tienes que descubrir en Mallorca: donde Chopin dejó su legado buscando la tranquilidad de la isla

Entre montañas y con vistas al Mediterráneo, este enclave mallorquín conserva el encanto de la Edad Media y un ambiente de calma que inspiró a artistas y viajeros durante siglos

Foto: El pueblo medieval que tienes que descubrir en Mallorca. (Wikipedia/Abrget47j)
El pueblo medieval que tienes que descubrir en Mallorca. (Wikipedia/Abrget47j)

En la Serra de Tramuntana se esconde un pueblo medieval de Mallorca que cautiva por su patrimonio, sus calles empedradas y el legado de Frédéric Chopin. Entre montañas y cerca del mar, este destino de interior promete tranquilidad, cultura y una escapada perfecta para cualquier época del año.

Valldemossa aparece, a solo 17 kilómetros de Palma y a 437 metros de altitud, como un conjunto monumental donde destacan la Cartuja de Valldemossa —antigua residencia real y monasterio cartujo— y la historia del invierno de 1838, cuando Chopin y George Sand buscaron aquí reposo. En sus celdas se conservan partituras, mobiliario, correspondencia y el piano 'Pleyel', además de espacios como la botica y el claustro. En verano, los conciertos en los jardines y claustros rinden homenaje al compositor, reforzando un aura musical que impregna el casco histórico de fachadas de piedra y contraventanas verdes.

Qué ver en Valldemossa

El perfil del pueblo lo marcan dos torres: el campanario de la Cartuja y la de la iglesia de Sant Bartomeu, del siglo XIII. En el interior del conjunto religioso brillan los frescos de Miguel Bayeu y un valioso legado museístico: la imprenta Guasp con parte de sus 1.450 planchas xilográficas, materiales recopilados por el Archiduque Luis Salvador y una pinacoteca con obras de Miró, Picasso y Tàpies. No olvides tampoco el Palacio del Rey Sancho, no muy lejos de la Cartuja. La devoción local aflora en la casa natal de Santa Catalina Thomas, mientras que el paseo por la Vía Blanquerna y las callejas empinadas conduce a pequeñas plazas, miradores naturales y fachadas con azulejos que recuerdan la vida de la santa.

Entre la montaña y el Mediterráneo, el Puerto de Valldemossa mantiene su aire marinero y sirve de puerta a calas transparentes como la pequeña Cala Sa Marina o el escondido Caló de s’Estaca. Para senderistas, la villa es punto ideal hacia la Ruta de la Piedra en Seco (GR 221) y el Camino del Archiduque, con vistas al Teix y al Puig Caragolí. La experiencia se completa con la mesa balear: sobrasada, pa amb oli, arroces de pescado y la imprescindible ensaimada; y, en repostería local, las famosas cocas de patata que han hecho célebre a sus panaderías. Un destino que une historia, naturaleza y serenidad, fiel a aquella búsqueda de sosiego que convirtió a este rincón en la parada más icónica del interior de Mallorca.

En la Serra de Tramuntana se esconde un pueblo medieval de Mallorca que cautiva por su patrimonio, sus calles empedradas y el legado de Frédéric Chopin. Entre montañas y cerca del mar, este destino de interior promete tranquilidad, cultura y una escapada perfecta para cualquier época del año.

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